viernes, 9 de diciembre de 2011

Capitulo 17 De nuevo en casa

¡Hola! ¿Como se encuentran, queridas tokitas? Yo recién terminando este capitulo... me disculpo sinceramente por no haber publicado en estos días.... tuve unos pequeños problemas personales, y pues.... no tuve ni tiempo ni ánimos de escribir hasta el día de hoy.... espero que sea de su agrado y gomen por mi poca inspiración TwT muchas gracias por los comentarios.... sayonara! ^^
P.D. Creo que la cancion no queda mucho.... si gustan, pongan mejor otra canción para leer!

Capitulo 17 De nuevo en casa

La propuesta me estremecía, me sacaba completamente de mis órbitas… ¿en dónde quedaba ese cascarón de fuerza? ¿ese veneno de emergencia? ¿por qué me sentía tan blanda en una situación así?
La música se comenzó a animar y comenzó a sonar una más romántica... para mi desgracia.
-Bill, no creo que sea lo más viable… -El tartamudeo de Tom fue interrumpido por Bill, quien me arrebató de sus brazos y comenzó a bailar conmigo, llevándome al pleno centro de la pista-
Sus pasos eran dudosos pero a la vez seductores… la manera con la que tomaba mi cintura y me miraba a los ojos me angustiaba por completo.
-Eres un grosero... ¿Acso haz enloquecido? –Dije mientras intentaba zafarme de sus brazos con debilidad-
-¿Qué? ¿Ya no te gusta bailar? Antes te derretías cuando te tomaba por sorpresa… -Acercó peligrosamente su boca a la mía-
-P-Pues… ¡fíjate que sí! ¡Ya no me gusta para nada bailar! –Tiré con fuerza y volteé bruscamente la cabeza-
-Quieta –Sonrió nervioso- por primer vez en tu vida déjate llevar… déjate querer otra vez, Dianne… te necesito más que nunca, te lo suplico mi amor… vuélveme a querer… -El tono de su voz por fin se hizo débil. Era una súplica indiscutiblemente pero… me limité a no responder.
Miré a mi alrededor y varias parejas estaban detenidas observando la bochornosa escena.
-Dianne, tu me quieres… -Fijó sus ojos en los míos, mezcló su respiración inestable con la mía y… susurré-
-Como lo que eres… un amor del pasado…
-Como un amor presente –Afirmó-
-Por favor, no hagas esto más difícil… -Comencé a desprenderme-
-Regresa conmigo -apretó mi brazo- anda, di que me quieres… dilo, es fácil…
-No, Bill, por favor…
-¡DILO! –Gritó- anda, o te juro que paro este baile y… -Me zafé-
-Pues haz lo que quieras, mátate si gustas, crea la tercera guerra mundial… ¡ni aun así lograrás que vuelva contigo! -Le miré seriamente y caminé hacia Tom-
Él se quedó solo en medio de la pista. Todos los alumnos lo veían raro, lo hacían de menos… ¿cómo se atrevía a hacer tal escena en medio de las dos escuelas?
Estoy segura de que se sintió observado, acosado y una presión en su pecho le destrozó su corazón.
Se comenzó a encorvar, a chocar con las personas y su respiración aumentó, llenándosele los ojos de ardientes lágrimas, las cuales se escurrieron rápidamente.
Se sintió rodeado, mareado, todo giraba en su entorno y decidió salir corriendo por la puerta principal gritando mi nombre con desesperación…
- - - - - - - - - - -
-Entonces… ¿ese era el pequeño “detalle” que habías olvidado mencionar? ¿Qué un asesino suelto anda detrás de ti?
-No me lo recuerdes Tom… -Suspiré-
-¿Y cómo no recordártelo si acabamos de pasar una vergüenza por su culpa?
-Es que… mira, Tom, la verdad no sé que es lo que quiero… -Bajé la mirada-
-¿A qué te refieres?
-Quiero decir… lo odio, una parte de mi lo aborrece, le repugna y pide a gritos deshacerse de él, pero… hay otra que suplica… “quiérelo y recupéralo”… -La melancolía llegó a mis ojos, cristalizándolos de inmediato- y por eso me encuentro entre la espada y la pared… ¿qué me aconsejarías hacer?
-Pues… en realidad soy el menos indicado para aconsejarte… -rió sarcásticamente- tu sabes que por más que lo quiera evitar… traigo su sangre en la mía… él… es mi hermano…
-Oh, Tom, lo sé… y precisamente por eso recurro a ti, por que tu lo entiendes, por que estás unido a él por un lazo inquebrantable… tu quizás lo comprendas del lado moral… dime, ¿qué debería hacer?
-Pues… en realidad no lo conozco mucho, nos separaron cuando éramos pequeños… mi padre se llevó a Bill y mi mamá me acogió a mí… ella siempre se quejaba de que aquel hombre sólo la había hecho sufrir, la había destrozado y hubiera deseado poder llevarnos a los dos, pero… él se puso muy pesado y exigió a uno de los dos… para crear un monstruo.
-Su padre influyó bastante en él, ¿verdad?
-Sí… quizás por él es un psicópata, pero… también tiene la dulzura de mi madre, así que no es 100% malo… digamos que sólo un poco –Alzó las cejas sarcásticamente-
-Ya veo…
-Y pues… yo no te recomendaría que siguieras a tu corazón, pero tampoco completamente a tu razón… que pase lo que tenga que pasar y vive la vida… vive el segundo… ¿acaso no disfrutaste bailar con él?
-La verdad… me centré más en cómo rechazarlo, qué decirlo o cuál era el opinión de los demas a dejarme llevar por mis sentimientos… quizás estoy echando a perder mi existencia siendo siempre tan negativa.
-A eso es a lo que me refiero, deberías aligerarte la vida, ya que son las vacaciones de la muerte… ¿qué te parece? ¿vas a cambiar tu mentalidad?
-Me parece muy bien, Tom –me recargué en su hombro- gracias por todo…
-De nada… -Acarició con cuidado mis cabellos-
-Oye… ¿te puedo hacer una pregunta? O bueno, más bien ¿te puedo pedir un favor?
-Lo que quieras…
-Tom… -Suspiré sintiendo el frío en mis brazos. Los árboles se movían y el panorama ya se veía oscuro-
-¿Qué ocurre?
-¿Podrías… llevarme a casa, por favor? –Pronuncié en tono suplicante-
-¡Pero claro! ¿Lo deseas ahora mismo? –Me tomó del mentón-
-La verdad es que no me gustan los bailes –reí- así que supongo que iré por mis maletas…
-Bien, entonces… yo prepararé el auto –Me guiñó el ojo y se puso de pie al mismo tiempo que yo-
Alegre, volví a los dormitorios corriendo, tomé las maletas desesperadamente y me despedí de dicho lugar que no vería en 2 semanas…
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La mano me temblaba sosteniendo la llave. ¿Hacia dónde se giraba… hacia la derecha o hacia la izquierda? El frío me había congelado el cerebro.
Cuando finalmente abrí la puerta, entré un tanto despistada… las luces estaban apagadas, todo estaba en silencio… al fin me sentía en mi hogar, mi amado y odiado Leipzig…
Vi el reloj y marcaba las 12:35 de la madrugada. Todos estaban durmiendo.
Decidí no hacer mucho escándalo y dejé mis maletas en la sala… el siguiente día sería bueno para desempacar.
Caminé escaleras arriba y me topé con la puerta de mi habitación, la cual ahora tenía un letrero en letras rosas que decía “Pam” ¿Y quién es Pam?
La respuesta era lógica… su hijastra.
Resignada, me di la media vuelta y fui a buscar un cobertor con el cual cubrirme del crudo invierno en el sofá de la sala…
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-Dianne… despierta, preciosa… -Escuché la voz paternal que susurraba a mi oído-
-¿Uh? Pa… ¿eres tú?
-Sí hijita… no escuché cuando llegaste anoche, ¿estás bien?
-Si, estoy bien… -dije con los ojos todavía pegados y lagañas por todo el rostro- pero hay alguien en mi habitación, y yo quiero mi cama… -dije inconscientemente-
-No te preocupes, Dianne… yo haré lo posible por que vuelvas a tu cuarto –Besó cálidamente mi mejilla- si quieres sigue durmiendo, si no, vente a desayunar y te presento a Isabel con tu hermanita Pamela, ¿Vale?
-Si, pa… voy en camino –Me estiré y bostecé hundiéndome en los cojines nuevamente-
A partir de ese momento, logré conocer a Isabel: una mujer bastante agradable después de todo, quien me veía con ojos de cariño, como si fuera una nueva hija… ¡y es que eso era realmente! Jamás tomaría el lugar de mi madre, pero… parecía ser cálida y comprensiva. Parecía ser una buena amdre.
Y de Pamela ni se diga… era una tierna niña de 10 año, quien desde el primer momento en el que me vio, me jaló para mostrarme toda su colección de osos de peluche.
¿Tenía… una nueva familia?
Al verlo de cerca… no lucía del todo mal.
Comenzaba a… gustarme.

continuara....

sábado, 26 de noviembre de 2011

Capitulo 16 Un pequeño detalle

¡Hola! No saben el gusto que me da saludarlas y encontrar sus comentarios.... y tambien descubrir (con lo poco observadora que soy) que hay nuevas seguidoras! Arigato a todas! Espero que les guste el capitulo.... disculpen si me demoré mucho, la escuela me tiene muy presionada.
P.D. Bien, Ameyalli.... tienes razón, casi no he tocado el lazo que hay entre Bill y Tom.... prometo reacomodar mis planes e introducir por ahí una pequeña explicación de lo que pasó entre ellos, ¿sale? Gracias por comentar....

Capitulo 16 Un pequeño detalle

-Si… últimamente me ha tratado muy mal –rió- bueno… en realidad tan sólo han sido roces y miradas feas, pero igual y eso cuenta como agresión, ¿no es así? –Preguntó alborotando su brillante cabello-
-Pues… no es muy directa… ¿a qué tipo de roces te refieres? –Pregunté bajándome la falda… de repente la sentía muy corta, hum…-
-A que a veces cuando voy caminando y me cruzo en su camino, me da un leve golpe en el hombro… me echa indirectas y me ve con… odio… -Al pronunciar ésta última palabra, se estremeció-
-Ya veo… no le hagas caso, él de por si es agresivo… deberías poner una queja con una autoridad mayor o algo así, pero no debes permitir que continúe molestándote…
-Eso es indiscutible, pero… mi pregunta es… ¿por qué?
Yo me quedé sin palabras… era lógica la respuesta… ¿Por qué otra razón Bill comenzaría a tratar mal a James? Obviamente porque ve competencia… se ve sustituido… incluso aunque esté seguro de sí mismo y sepa que jamás será 100% reemplazado… está celoso.
Al notar mi silencio, James formuló aquella pregunta tan difícil de responder…
-Bien, antes de que parta para vernos después de Navidad… quiero que me respondas una pregunta que me está atravesando…
-Dime… -alcé la mirada y esperé-
-¿Qué relación tienes o tuviste con Benjamin?
-Él… me arruinó completamente la vida con sus manos de seda… el me permitió sentir una pasión a carne viva a temprana edad, el me quitó tanto la moral como la pureza y… es como las drogas… una vez que ingresas, ya no puedes salir de allí… yo lo he intentado millones de veces y estoy por lograrlo, pero el no me lo permite, me tiene enredada en su telaraña… yo quiero zafarme de él, pero insiste e insiste e insiste… ¿de verdad crees que es maestro? ¡claro que no! Él ha venido siguiéndome y a decir verdad no se cómo lo hace… -Me recargué en mi mano y bajé la mirada-
-Ah… pues… escucha, Dianne –Me tomó del mentón y me hizo mirarlo a los ojos- ya no tienes por que huir mas de él… te prometo que yo te protegeré…
Y al fin había aparecido ese príncipe azul de cabello rubio que me protegiera del malvado brujo…
-¿En serio? Pero…
-¡Calla! Para la próxima me contarás mejor qué es lo que sucede, ¿vale? Y cuando te haga algo prometo defenderte… -Se puso de pie y se “proyectó”-
-Ay, James… te agradezco mucho… -me puse de pie y lo abracé-
-No es nada, Dianne… -Susurró mientras acariciaba mi cabello con cuidado- pero supongo que el autobús ya ha de estar esperando… me voy… ¿prometes estar bien?
-Si… lo prometo… -asentí con la cabeza y el besó mi frente- que te vaya bien, James… ¡ah, no, espera! –Le detuve- ¿Cuál es tu teléfono? ¿Me lo puedes pasar para que te llame en caso de que te necesite?
-Ah, claro, ¿te lo aprendes o lo apuntas?
-Eeeeeeeh ¡me lo aprendo!
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Con las lágrimas en los ojos observaba aquella caja abierta… no comprendía por qué me ocurría esto, por qué precisamente a mí en ese preciso momento…
“Dianne… no te enojes conmigo, por favor, entiéndelo… se que haz esperado mucho esta fecha pero te he comprado un lindo vestido… lúcelo como nunca y prométeme que volverás a casa para Navidad, por favor…”
Mi padre me había dejado plantada… con un vestido, pero plantada.
De alguna forma me lo esperaba… ya tenía claro que lo había defraudado, que algo se había quebrado entre nosotros, pero… nunca creí que sería tan frío. Al parecer, fueron más impactantes los últimos 2 años que toda nuestra vida juntos.
Hice a un lado mis lágrimas y las cubrí con maquillaje, del más brillante, del más colorido y más falso que había en el estuche de Mila. Coloqué el atractivo vestido azul marino en su lugar y me recogí el cabello con una pinza brillante, la cual venía también en la caja.
Con perfume, zapatillas y un suetercito prestado, me di el último vistazo al espejo, y salí de mi habitación cruzando los dedos…
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Jamás había visto el salón de la escuela vecina… era tan amplio, tan pero tan grande que cabíamos ambas escuelas juntas y varios padres de familia.
El crepúsculo se colaba por la enorme ventana… los últimos rayos de sol iluminaban el lugar, dándole un brillo inigualable.
El suelo estaba muy limpio, brilloso, tanto que daba miedo caerse o resbalarse. La música estaba en el volumen correcto y le daba toques de elegancia y romanticismo.
Era el baile perfecto.
-Dianne… debiste decirme que el baile era de gala… me siento como un naco portando unos jeans…
-No te preocupes, Tom, nadie lo va anotar…
-¿Qué nadie lo va a notar? ¡Pero claro que lo van a notar! Me van a juzgar como nunca en la vida, van a decir que soy un patán, un desarreglado y lo peor de todo es que a ti también te van a decir de cosas por venir conmigo…
-Pues… ¡no me importa el opinión de los demás! –Pronuncié sentándome a su lado en una de las enormes y arregladas mesas-
-Uff, qué fuerte… -rió-
-Sí, supongo… ¿y cómo haz estado? ¿a dónde haz ido? ¿qué haz hecho? ¿ya tienes novia o sigues en espera?
-Wow, muchas preguntas… -Hizo un gesto y se puso a pensar- hum… no he hecho gran cosa en este tiempo, supongo que mi novia me ha robado la inspiración…
Una de las palabras de esa frase resonó en mi cabeza una y otra vez… “novia”… ¿por qué me mareaba tanto esa palabra si Tom no era nada mío? Quizás eran los celos de que el era buen novio…
-¿Ah… ah si? Qué mal que no te deje hacer gran cosa, pero… que bien por ti que tienes a alguien que te acompañe… es… muy bonito…
-¿Y tú? Por acá veo a muchos galanes de cabello hacia atrás… ¿no andas con ninguno?
-Pues… no, con nadie… sólo tengo un amigo llamado James pero… por asuntos de su familia no pudo estar hoy presente…
-Ya veo… ¿y cómo vas en tus estudios?
-Bien, supongo… no son las mejores notas, pero tampoco son las peores…
-Oye… ¿no se te antoja bailar?
-Bueno, aun que los acabamos de sentar, ¿no lo crees?
-Sí, pero vengo eufórico hay que hacer algo…
-Ay, está bien… vamos a bailar…
Tomé su mano y ambos salimos a la pista de baile… poco a poco nos colamos entre las demás parejas y nos situamos en el centro.
Comenzamos a bailar. Muy juntitos, muy pegados mientras sentíamos la música… era lenta, suave, y a pesar de esto, recordé aquel día en la disco… esa en la que todo se arruinó, por la que me remuerde la conciencia al estar con Tom.
Al tiempo que bailábamos, a lo lejos vi una sombra que se acercaba poco a poco… no lo podía creer.
Aquel muchacho tan alto, delgado y oscuro venía más elegante que nunca, mas seguro e imponente.
Conforme mis reflejos me lo indicaron, bajé la mirada lo más rápido que pude y me escudé en el pecho de Tom. Al parecer Bill me andaba buscando…
-Tom… hay algo que olvidé decirte… es un muy pequeño detalle –susurré-
-¿Qué es?
-Hay un ligero problema dentro de este baile…
-Oh, vamos, ¿qué puede ser peor que mi vestimenta? –Preguntó riendo-
-Bueno… digamos que… -Mis palabras fueron interrumpidas por otra voz justo a nuestro lado-
-Oh, buenas tardes Tom, me mucho gusto verte… ¿me permitirías bailar con Dianne por favor?
Pasó lo que temía.
Bill se encontraba extendiéndome su amable y pálida mano, mientras desprendía el más rico de los olores que pueda contener un frasco de colonia…

continuara....

martes, 15 de noviembre de 2011

Capitulo 15 Nocturno a Rosario

¡Hallo! Ay estoy tan feliz tan feliz! De verdad estoy muy contenta con sus comentarios... si, me di cuenta de que estabas ausente Maria, pero bueno! Bienvenida de nuevo ;3 etto...... he notado que no les gustaría que Bill fuera bueno..... hum..... pues asi de que se va avolver 100% bueno... no! Le va acostar mucho trabajo controlar sus impulsos y recuperar a Dianne pero... ¡lo va a lograr! De una manera no muy ortodoxa, pero bueno xDDDD espero que les guste este capitulo... ojalá no se les haga cursi, bobo o algo por el estilo.... cuidense mucho, aliens... Sayonara! :D
P.D. Por supuesto que te invocaré, Adrianne.... ten por seguro que estaras presente en Requiem, ¿vale?
P.D.2. Ah! Por cierto.... como podrán notar, bueno, este fic se divide en etapas... son 4 y ya vamos por la 3.... ya pasamos la 1 (negra), la 2 (cafe) y ahora vamos por la azul! Espero que les guste la nueva imagen del blog :)

Capitulo 15 Nocturno a Rosario

El 1 de diciembre había llegado.
Jamás había pasado tanto frío en mi vida… jamás me había congelado teniendo incluso encima 2 chamarras.
A pesar de que algunos días tan sólo estaba nublado, la gran mayoría de ellos se encontraban casi al punto de nevar. El invierno sería crudo…
Aquella tarde nos habían encargado en literatura un trabajo el cual implicaba leer bastante, por lo que Mila y yo fuimos a biblioteca, donde nos sentamos en una gran mesa con una pila larga de libros a un lado.
Me dolía la cabeza… ver tanta letra y tan pequeña simplemente me mareaba, pero aun así necesitaba poner atención… el trabajo era importante.
La puerta la biblioteca se abrió de golpe e impetuosos pasos en la madera se escuchaban cada vez más cerca…
Escuché el murmullo y asombro de varias compañeras presentes, sin embargo, ni siquiera me interesó ver el porqué del escándalo, me había tomado muy en serio eso de no distraerme.
Aquellos pasos de madera cesaron de sonar y se aterrizaron justo a un lado mío… entonces si alcé la mirada.
Bill, arreglado como “maestro” se inclinó en frente de mí y me miró fijamente a los ojos.
No comprendía que quería hacer, pero estaba tomando valor y pensando bien sus palabras… finalmente, en un hilo de voz comenzaron a brotar las frases de sus labios:
-¡Pues bien! –titubeó- yo necesito decirte que te adoro… decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión…
Me estaba recitando un poema… eso me quedaba más que claro. Al principio lo hizo lento y despacio, sintiendo en su lengua cada palabra que me dedicaba, pero conforme iba avanzando el poema, Bill se puso de pie e irrespetuosamente se paró sobre la mesa, llamando la atención de todos aquellos presentes.
-Yo quiero que tu sepas, que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir…
Su voz se comenzó a elevar, a hacerse más gruesa y seductora, mientras hacía ademanes tan perfectos que… no podía quitarle la vista de encima…
- De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho, y al fin de la jornada, las formas de mi madre se pierden en la nada y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer…
Su tono era muy dolido… suplicante, y la luz del gran vitral gótico de la biblioteca lo alumbraba, como si una fuerza divina lo estuviera ayudando en ese instante… se veía simplemente… perfecto, sin un error en su expresión, se veía hermoso, inmortal…
- Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más…
-Bill… -musité con los ojos llenos de lágrimas… sintiendo una gran emoción en mi corazón…-
Él se puso de rodillas sobre la mesa y tomó mis manos, esperanzado… acariciando levemente mis sienes, cuando una voz femenina de mando se hizo notar:
-¡Señor Black! –El reaccionó violentamente- ¿Pero qué está usted haciendo? –Aquella voz me despertó de mi letargo y entonces solté sus manos y me hice a un lado, rechazándolo una vez más-
-Ah, yo… -Sus mejillas se ruborizaron a más no poder y se bajó de un brinco de su “pedestal” para dar una (de seguro) estúpida explicación-
La maestra le llamó la atención como si de un alumno se tratara… y es que su terquedad de verdad lo hacía lucir como un niño, no como el adulto criminal que era… yo preferí bajar la mirada y continuar con mi libro, mientras escuchaba la burla y la pena ajena…
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Ese mismo día, conseguí la sagrada autorización de hacer una llamada telefónica… debía hablar con mi padre.
El baile se acercaba… ¡si! Y ya había hablado con James al respecto… el no iba a estar presente, estaba pasando por una mala época. Su abuelo, su único familiar cercano se encontraba muy enfermo, así que tuvo que partir antes de tiempo a su hogar…
La festividad sería el 22 de diciembre… día estratégicamente planeado, para que los padres llevaran a sus hijas e hijos a pasar la navidad juntos…
El plan era que mi padre viniera por mí y pasara una nueva navidad con una nueva familia… genial, ¿no? No… la verdad la idea apestaba.
Marqué con el pulso temblando el número de mi casa y llevé el teléfono a mi oído.
-Diga… -Respondió una mujer…-
-Si, buenas tardes… disculpe que la moleste, ¿se encontrará de casualidad… Aaron Gray? –Pregunté con voz seca-
-Claro, ¿de parte de quién?
-De Dianne… -Afirmé-
-Tú… ¿tu eres Dianne? ¿Su hija? –Preguntó con la emoción en su voz-
-Ah, si, señora… y supongo que usted es… Isabel, ¿no es así? –Pregunté cortésmente-
-Si, hija, yo soy Isabel… me da gusto hablar contigo, espero y nos conozcamos pronto, querida… ahora te paso a tu papá, permíteme… ciao… -¿Ciao? ¿Quién se despide en Italiano, por favor?-
Esperé un momento en silencio e incluso tuve que escuchar algunos arrumacos para que por fin mi padre se dignara a contestar el teléfono.
-¿Dianne? –Preguntó alegre-
-Sí, papá… habla Dianne…
-¡¿Cómo estás, hija?! –Preguntó exaltado-
-Bien, pasando un poco de frío, pero bien… de hecho te hablaba para comentarte sobre lo del baile…
-¿Ah, si! Ya se aproxima, ¿verdad? Ya te compré tu vestido… ¿te parece si te lo envío?
-Ah, si, pá… el baile comienza a las 5:00 y termina como a las 11:00… ¿nos iremos a esa hora?
-Es lo más probable… entonces así quedamos, ¿vale? Tengo varias cosas que hacer… hablamos luego hijita, hasta luego…
-Hasta luego, papá… nos vemos…
-Bye
Ambos colgamos simultáneamente y… me sentí sorprendida de lo cortas que fueron las palabras que crucé con él… siempre me extendía y hablaba de todo lo que me ocurría en el día o la semana… narraba mis emociones, sentimientos y anécdotas con alegría y confianza, pero… al parecer nuestro lazo se está quebrando…
De un suspiro frío me puse a pensar: “¿Qué es un baile sin pareja?” Si James no iba a estar presente y pues… Bill… (al cual ni siquiera debería mencionar) es un maestro… ¿con quién se supone que voy a estar?
Por eso, de manera estratégica, decidí afinar mi voz y hacer una llamada extra más…
-¿Bueno? –Una voz varonil atendió al teléfono-
-¡Thomas! –Exclamé entusiasmada-
-¿Dianne? ¿Eres tú?
-¡Si! ¡Soy yo!
-¡Qué milagro escucharte! ¿Cómo estás? ¿De dónde me hablas? ¿A qué se debe esta sorpresa?
-Ah pues se debe a que te voy a invitar al baile navideño de mi escuela… pero bueno, ¿Cómo estás?
-Muy bien… asombrado de escuchar tu voz… ¿qué dices del baile? ¿en dónde es o qué?
-Bueno es aquí en mi escuela… a las afueras de Schkeuditz… a donde haz enviado las cartas, ya sabes…
-Ah, si, ya se… ¿cuándo es exactamente?
-El 22 de diciembre… ¿puedes o no?
-¿Pero claro que puedo! Pero… ¿a qué hora?
Tom continuó haciéndome interrogatorios… “¿Cómo debo ir vestido?” “¿por qué me invitaste?” “¿No me van a ver raro?” “¿No te regañan?” “¿Quién mas va a estar contigo?” y muchas preguntas más… pero finalmente, aceptó… hasta el día del baile…

continuara......

lunes, 7 de noviembre de 2011

Capitulo 14 El ángel caído

¡Hola! Milagros se repota con un nuevo capitulo del angel de tinta! Espero que les guste.... agradezco mucho los comentarios y a las aliens que todavía me siguien.... mil gracias! Este capitulo fue bastante entretenido de escribir... esta corto, pero aseguro que este capitulo es fundamental, de los más importantes en la historia.... por eso no me alargo mas y que comience la funcion!

Capitulo 14 El ángel caído

Logró lo que quería. Sus palabras me hicieron estremecer hasta lo más profundo de mi persona… fue como un temblor interno, como un huracán que arrasaba con mis emociones… en cualquier momento mi corazón se derrumbaría y causaría horrido estruendo.

“¿Que qué es el amor para mí? No es algo sencillo de explicar… es el sentimiento más fuerte que existe… es algo así como la contaminación, como un pecado… una vez que caíste en el, ya no lo puedes borrar, es irreversible… aun que lo intentes tapar con falsas acciones y una máscara de fuerza… ¡ni tú mismo te la crees! No hay que ser absurdos y hacer nuestros sentimientos a un lado… el amor hay que sentirlo… solo se vive una vez…”

Nadie le había pedido su opinión… bueno, si… la maestra le concedió la palabra, pero… aun así no tenía por qué meterse.
Esa sin duda había sido una indirecta muy directa, pero… aquel orgullo que portaba en mi pecho me hizo fingir que no lo había notado y que opinaba lo mismo que mis compañeras… ¡qué amable, intenso y poético era Bill Benjamin Black!
¿Qué don no contenía esa hermosa criatura? ¡Ah! Por cierto… ¡también dentro de su “perfección” era muy sarcástico! Si solo se vive una vez… ¿Por qué quitarle la vida a alguien más?
Dentro de mi ser la hiel se regaba cada vez más… me molestaba su voz, me molestaba su rostro, me molestaba su presencia y su maldita insistencia…
¿Y por qué te preocupa?
Porque todavía me importa.
¡Sí! ¡Aún me importa! ¡Aún me hiere su carácter! Y me siento completamente impotente ante resistirme a mirarlo… a recordar su dulce aroma…

Bill´s POV (Point of view)

No terminaba de entender bien lo que ocurría… por más que reflexionaba, por más que me detenía a observar cada detalle, cada signo de puntuación… no encontraba mucho sentido…
Dianne estaba rabiosa y molesta… incluso creo que esta vez si me odia.
Desde aquella noche en que me hizo derramar lágrimas… nada ha vuelto a ser igual.
Cuando nos conocimos, ella no sabía de mi doble personalidad… creía que yo era su héroe, su salvación, cuando en realidad era todo lo contrario…
Pero después del primer quebrantamiento, cuando nos reencontramos… aun que la había herido hasta lo más profundo de sus entrañas, ella me correspondió… lo que me hizo amarla y valorarla más de lo que ya lo hacía… me hizo necesitarla, adorarla, hacerla parte de mi dieta cotidiana… y a decir verdad, me estoy muriendo de hambre…
Desde hace meses que no logro darle un beso, una caricia… sin que sea a la fuerza.
Y ahora al fin, me encuentro en la penumbra de la larga y oscura noche reflexionando el porqué de mi miseria…
Tal parece que su rencor ahora si va en serio… pero… ¿fue por la muerte de aquella mujer? ¿De verdad aquel acto fue tan abominable?
Con la cabeza hacia abajo y los cabellos cayendo en mi rostro me hundía lentamente en la cama pensando… “¿De verdad soy una bestia?”
De pronto, de la nada, escuché un grito de terror muy agudo de una mujer llorando…
“¡NO! No lo hagas por favor, Bill… no, no, NOOOOOOOOOOOOOOO!”
De un brinco me caí de la cama y me sobé la cabeza horrorizado… crimen número 8, Lidia, rubia, torturada, descuartizada… mi única amiga.
Sin que lo deseara, las lágrimas se escurrieron por mis mejillas… ¿Qué mierda estaba haciendo?
Imágenes de una pelinegra sin ojos recostada en una bañera llegaron en forma de flash a mi mente…
Choqué contra la pared… estaba asustado, atemorizado, sudor frío recorría mi cuello, mientras más imágenes de muchachas lindas e incluso inocentes me torturaban recordándome el mal que les había hecho a ellas y a sus familias…
Busqué rápidamente el interruptor de la luz, y ya con la habitación alumbrada, caí sentado al piso… por fin despierto…
El sentimiento que me hacía desbordar las lágrimas era similar al que había sentido aquella noche con Dianne… arrepentimiento.
¿Qué me sucedía? ¿Por qué de repente tanta debilidad? ¿Por qué así de la nada me sentía tan mal?
¿Y si… alguna de esas muchachas me quería? Y yo… yo… terminé con ella así de rápida y fríamente… entonces… ¿soy malo?
¡Pero si yo soy un ángel! ¡El ángel de tinta! ¡Ink Angel! ¿Recuerdas? Soy el protagonista de esta historia y… y… ¡Soy el héroe! No el villano… ¿por qué estoy siendo tan torturado?
Dianne… mi Dianne… necesito abrazarla, necesito su consuelo… necesito su noble mano acariciando mi cabello y pronunciando las hermosas palabras que más deseaba escuchar en ese momento… “todo estará bien…”.
Pero no.
Me encontraba solo como un perro tirado en el suelo… pero… ¿y si de verdad me lo merecía? Esa terrible migraña me estaba sirviendo para que todo tuviera coherencia…
Me puse de pie y caminé directo al espejo, colocándome frente a el en posición retadora… la que siempre mostraba al mundo.
Me miré a los ojos y analicé cada parte de aquel espectro llamado reflejo.
Hice un gesto de disgusto arrugando la nariz y nuevamente me miré con serenidad… era tan feo… tan desagradable… era como ver a un monstruo de ojos huecos… en la cara se reflejaban mis crímenes.
Me odiaba, me aborrecía… tenía incluso ganas de arrancarme los cabellos…
Frente al espejo comencé a tocarme, a sentirme, a reconocerme… estaba atrapado un disfraz de porcelana, siendo en realidad un demonio hecho de porquería…
Era un ángel, un ángel caído… Ink Fallen Angel… Ink Fall Angel…
Ya no pude resistirlo más… con toda la fuerza y odio concentrados en mi interior, estrellé mi puño contra el espejo, destruyendo mi imagen, salpicando por todos lados los cristales…
Gemí de dolor. De nueva cuenta veía sangre escurriéndose por el piso, cayendo gota por gota, esta vez de mi mano.
La herida se había abierto, mientras observaba en los cristales del suelo mi rostro en llanto, destrozado, acabado…
Las rodillas se me doblaron y caí bruscamente de nuevo a la madera, perdiendo la conciencia tras tanto impacto…
- - - - - - - - - - - -
A la mañana siguiente, desperté poco a poco… un gran charco de sangre seca se encontraba regado debajo de mi, dolía la cabeza, me sentía débil y tenía mal aliento, sin contar los labios partidos…
Me puse con cuidado de pie y busqué la forma de limpiar todo ese desastre… tanto la sangre como los cristales…
Recordé la crisis que había tenido la noche anterior y algo se movió en mi interior…
Si quería combatir el remordimiento… debía… hacer buenas acciones, ¿no? Eso es lo que hace la gente normal… portarse bien, ser generoso, amable, gentil, pero sin fingirlo.
Me curé la herida y la cubrí con una venda. Me lavé los dientes, la cara y me arreglé para iniciar un nuevo día… un día de noviembre…
Abrí las cortinas y sonreí al nuevo sol.
Quería recuperar a mi amada y cambiar mi antecedente criminal… mi propuesta era ser alguien distinto, aun que estaba seguro de que costaría trabajo… ¡Debía lograrlo!

continuara....

jueves, 27 de octubre de 2011

Capitulo 13 Vendando las heridas

¡Hola! ¿Como están? Yo alegre por ver que aun me siguen a pesar de todo n.nU Quiero MEGA agradecerles a todas por sus comentarios, por su apoyo y paciencia :) Es un honor, Adriana, que segun tu criterio, mi fic vaya después de esa obra maestra llamada "Muñeco" yo solo tuve la oportunidad de leer parte de la 1 temporada, nunca la conluí, pero..... lo poco o mucho que lei, me basto para saber que Sarae es una gran escritora :3 Francis, prometo leer tu fic aun que me tarde años! :D Sin mas que decir, me retiro.... Sayonara!

Capitulo 13 Vendando las heridas 

Aquellas alas de cuervo me envolvían como la primera vez… se sentían frías, duras y perversas.
Hice un gesto de disgusto, mientras el acariciaba suavemente mi abdomen, acercando su nariz hacia mi cuello e inhalando mi perfume como si de droga se tratara.
Ambos nos miramos al espejo. El sonriente, y yo temerosa… como un ratón entre las garras del gato. Mis labios temblaban al igual que mis piernas.
-¿Q-Qué quieres, Bill? –Pregunté fríamente, sin embargo la voz se me quebró a media frase… pero qué mentira… realmente estaba balbuceando-
-¿Por qué te maquillas, Dianne? –Lentamente hizo un mechón de mi cabello hacia atrás, escondiéndolo en mi oído- ¿No sabes que tu rostro natural es hermoso? ¿Por qué te pones esas porquerías? –Preguntó rosando mis labios con la fría yema de su pulgar… quería volver al viejo juego. Yo ya no-
-No es de tu incumbencia, Bill… ¿te molestaría soltarme? –Me moví bruscamente entre sus brazos, intentando zafarme de ese calabozo-
-¿Por qué te jalas? ¿Qué? ¿Ya no te gusta que te abrace? ¿No habrás hablado en serio aquella tarde, o si? –Ese comentarios me hizo rabiar aún más-
-¿Crees que me gusta bromear diciendo que salgas de mi vida? ¿Crees que bromeo con eso? Entonces no cabe duda de que eres imbécil, por que esto va en serio… -Me soltó- ya no quiero nada contigo, así que no sé que haces todavía aquí… -Tomé mi bolso y pretendí salir de la habitación, cuando sentí sus manos tomar desesperadamente mi brazo-
-Dianne…. Tu eres mía, y yo soy tuyo… ¿por qué haces esto? –Me miró incrédulo-
-Por que esa bella historia de amor se convirtió en un cuento de terror, ahora si me disculpas, tengo que salir…
-¿A dónde vas? –Comenzó a seguirme escaleras abajo. Su presencia en mi espalda era molesta… y más con tantas preguntas bombardeándome desde ese cañón llamado “boca”-
-Saldré con un amigo…
-¿Con un amigo? ¿Y tú desde cuando tienes amigos? –Su tono fue de preocupación e ira… pero supo disfrazarlo a la perfección de burla-
-Desde que te conozco a ti no tengo amigos… lo cual es muy diferente… arruinaste mi vida, ¿entiendes? Y ya me cansé de eso… es la última vez que te respondo, hasta nunca, Ink Angel… -Lo miré de reojo por última vez y terminé de bajar las escaleras-
A lo lejos escuchaba sus gritos… “¡Dianne, espérame! ¡Te AMO! Perdóname por todo lo que te hice, perdóname… ¡MIERDA! ¡Responde!”
Pero yo no respondí.
- - - - - - - - - -
El paisaje por la ventanilla era idéntico al que observaba rumbo a mi perdición. Era frío, opaco, nebuloso… simplemente sombrío.
Incluso los árboles se veían de un verde poco agradable… eran un tanto gris… quizás se acercaba una tormenta.
James iba a un lado de mi… sentía su mirada clavada… y yo me resistía.
Iba muy callada… de hecho, un silencio incómodo reinaba el autobús.
No dejaba de pensar en la forma tan despiadada en que había dejado a Bill hablando y retorciéndose.
Yo ya me había retorcido lo suficiente.
Un suspiro brotó espontáneamente de mi interior. A pesar de que lo intentaba, no estaba feliz con esa cita…
-Dianne… ¿estás bien? –Preguntó mi compañero algo afligido, acariciando con delicadeza mi cabello-
-Eh… si, si James… lo lamento, es que tengo frío –Reí de una manera muy convincente. No podía decirle que había discutido e ignorado al asesino que me rondaba-
-Ah, eso debiste decirlo desde un principio, yo quiero que te la pases bien, ¿vale? –Me ofreció la calidez de su chamarra, haciendo que me recostara en su pecho-
Así continuamos todo el camino… casi durmiéndonos hasta llegar a la central de autobuses.
Debo admitir que a la mitad del viaje me dio un momento de melancolía… hacía bastante tiempo que nadie me abrazaba inocentemente… me hacía falta eso… un amigo.
Ya estando en plena ciudad, yo caminaba contemplando el paisaje, mientras él se desplazaba con facilidad.
No era el lugar más refinado que conocía, pero tampoco el más feo. Era pintoresco por sus casas y edificios, pero… parecía que una maldición en forma de neblina gris inundaba la ciudad.
El comercio no estaba en su apogeo… pero había parques bastante cómodos, por los que paseamos hablando de la historia de la ciudad y de tonterías personales.
El viento alborotaba nuestras cabelleras y hacía más amena la estancia en ese pueblo fantasma, ya que casi no había personas en las calles.
-¿Y bien? ¿Qué te parece la ciudad? –Preguntó interesado-
-Algo fría… no pensé que estuviera tan poco habitada…
-Pues ya ves… a veces es bueno, ya que está tranquila, pero los asaltos son más comunes ya que no hay nadie que te ayude, y menos si es de noche…
Alcé las cejas y a lo lejos vi un opaco aparador.
Adentro de la vitrina, se estaba exhibiendo una chamarra negra de cuero, de la cual colgaban cadenas plateadas.

No pienses en él.

Imágenes vagas de nuestro primer encuentro golpeaban mi mente, la entorpecían y alentaban… no quería recordarlo, no quería saber nada de él, y aun así contemplaba aquel aparador.
-¿Entonces qué dices? –La cálida voz de James interrumpió mi letargo y me hizo balbucear-
-¿Ah? ¿Qué?
-¿Qué si vamos por un helado? ¿En qué estás pensando? Te noto muy distraída, ¿segura que estás bien?
-Si, lo siento… es que… -No se me ocurría ni el más mínimo pretexto… ¿Se murió mi abuela? ¿Tengo una enfermedad incurable? ¿Por qué no se me ocurrió nada?- la verdad tengo sueño y frío… mejor no compres el helado, que me voy a congelar…
Su rostro de veía desilusionado… ¿realmente estaba rompiendo su corazón? Mi apatía era evidente y mi amargura ya no se podía disfrazar con azúcar.
-Tú tienes algo y no es sueño… -bajó la mirada- si no querías venir tan sólo me lo hubieras dicho…
-N-No es eso, James… es que tengo muchos conflictos ahora mismo, y… me disculpo por hacerte perder tu tiempo… -Suspiré-
-No me haces perder el tiempo… yo quiero ayudarte y hacerte sentir mejor, eso es todo, tan sólo falta que des de tu parte… no lo voy a lograr solo si tu no cooperas… ¿qué dices? ¿me regalarías una sonrisa? –Sus palabras me conmovieron… al parecer sus intenciones conmigo eran blancas, sin malicia ni suciedad. Quería brindarme apoyo y lo único que me faltaba era abrir mi corazón y darle una oportunidad en serio… ya no utilizarlo como clavo que saca otro clavo, ni quererlo como una última esperanza… si no comenzar a apreciarlo como quien es: James.
Sin esforzarme mucho, logré curvar una sonrisa y abrazarlo espontáneamente. Sus brazos eran suaves y su perfume abrazante.
- - - - - - - - - - -
Los días pasaron lentamente… poco a poco, las heridas y yagas en mi interior se iban reponiendo… de vez en cuando sangraban, pero por aquí comenzaban a hacerlo, corría inmediatamente por una venda.
La escuela cada día se hacía menos pesada, sobre todo por Mila y James, quienes me acompañaban alegremente durante los recesos, me ayudaban con las tareas y me brindaban su protección… protección contra aquel ente oscuro de ambulaba todavía por el instituto.
Aquella mañana nos encontrábamos en literatura… círculo de lectores.
El tema en debate era la poesía… aquellos hermosos versos que brotan del alma, dando a conocer que tan pura o podrida es.
La mayoría en si eran de ese tema que me ha derrumbado una y otra vez: el amor.
Todas en la biblioteca suspiraban y se emocionaban con cada una de estas obras. Se imaginaban en la trágica historia de Romeo y Julieta.
Patético.
-¿Y bien? ¿Qué notan después de haber leído los poemas anteriores? –Preguntó la profesora-
Una pelirroja alzó la mano.
-Todos son de amor… la mayoría de un hombre a una mujer…
-Bien, Celeste –asintió la maestra- ¿por qué creen que diversos artistas se basen en este sentimiento?
-Por que es el que rige la vida… -Contestó otra chica imprudentemente-
-Muy bien… pero quizás no todos lo vemos de esa forma.. ¿Qué piensan ustedes del amor? ¿Creen que exista? Quiero escuchar sus opiniones… comenzamos por acá –Señaló a la muchacha que se encontraba en el primer pupitre-
-Eh… pues… yo pienso que es un valor muy importante, y depende de qué intensidad sea y hacia qué persona para determinar si es amor, pasión o incluso odio…
-Bien, ¿tú que opinas? –Seguía Mila-
-¡Pienso que es algo maravilloso! Es lo mejor que puedas tener… es lo único que nos hace sentir de todo… tristeza, alegría, emoción, enojo… ¡bueno! Pienso que es hermoso… -Concluyó alegremente-
Así continuaron… hablando maravillas sobre el dichoso “amor”.
La verdad me da gusto escuchar sus palabras… se nota que realmente nunca han sufrido.
-Por último, Dianne… ¿estás de acuerdo con todo lo que dicen tus compañeras? ¿tienes algo distinto qué decir? –Preguntó al ser yo la última en participar en la clase-
-Bueno… pienso que el amor es… fuego. En su momento puede llegar a quemar, ya sea por pasión o por rabia… y siempre deja heridas, nunca existirá el amor perfecto, ese que es correspondido, sano y limpio… siempre alguien debe salir herido para que sea auténtico amor, siempre alguien debe llorar, arrastrarse y sufrir… a veces más vale evitarlo, mejor no te enamores, o terminarás en lo más profundo de la miseria… -Hablé por mi-
En el momento en que terminé de decir mi opinión, el timbre resonó en todas las paredes, haciendo eco e incluso énfasis en mis palabras.
-Bueno… ¿e-están de acuerdo con lo que dice Dianne? –Preguntó la profesora-
-Yo no… -Escuché la voz burlona de ese cuervo que me observaba desde la puerta, esperando a que saliéramos a su clase…

continuara....

viernes, 7 de octubre de 2011

Capitulo 12 Quebrándome

¡Hola! Wow... cuànto he tardado en publicar nuevo cap..... ofrezco mil disculpas, pero ya saben... la escuela siempre te quita bastante tiempo -____- haha..... veo que se han sorprendido con los desplantes extraños de los personajes O.O pero bueno...... espero que este cap les guste. MIL Y UN GRACIAS a todas por su soporte.... las quiero mucho, sus comentarios me motivan a seguir n.n cuidense, ciao!
P.D. ¡Bienvenida otra vez, Yazz! n.n ya se te mega extrañaba........ espero que leas esto y recibas de nuevo mis saludos...... tqm.
P.D.2. Oye Francis.... ¿Me puedes dejar por fa el link de tu fic? Etto.... es que soy medio inùtil y no lo encuentro D: por favor.... :)
P.D.3. LOVE YA SO MUCH CARO-SAN! :3

Capitulo 12 Quebrándome

¿Qué sucede después de la muerte?
¿Es cierto que eres juzgado por fuerzas divinas y ellas deciden si vivirás alegre y eternamente en el cielo, o si arderas en las llamas del infierno?
Todo esto me parece un misterio enorme… es algo que el hombre no experimenta hasta que… bueno, su vida llega a su fin.
Pero… a veces me he puesto a pensar y digo: ¿Y si… realmente no ocurre nada? Y si simplemente todo se apaga, como una vela que queda muerta en la oscuridad. Todos esos sentimientos que haz experimentado, todo aquello que haz vivido, pensado y expresado… ¿se va… por un caño? Que realmente no exista ningún paraíso, ningún sueño hecho realidad, si no que infinita oscuridad y que la muerte sea total… ¿Alguna vez haz pensado en eso?
No es que sea atea, ni nada de eso, si no que… soy realista, y pienso que si bien tarde o temprano vamos a pasar por ello… que sea de manera natural, cuando se debe, no cuando a cualquier persona se le ocurra quitarnos la vida y dejarnos caer en un oscuro pozo sin fondo.
¿Què se creen aquellas personas que asesinan? ¿Dios? ¡Por favor! Están muy lejos de serlo… no importa cuales sean sus razones, si es por venganza, por enojo o por valor… absolutamente NADIE tiene el derecho de terminar con algo tan valioso…
Tras reflexionar por horas y ni siquiera bajar a cenar, derramé lágrimas decididas… había hecho un juramento a mi corazón, el de no volver a recaer en esa tan dañina droga llamada “Bill”.
Tenía que ser fuerte y hacer a un lado ese cariño que me tardaría años en borrar… aun que por dentro me hiciera cenizas, tenía que terminar con ese vicio, quizás… iniciando uno nuevo…
- - - - - - - - - -
Los días pasaron, llevándose consigo misas, llanto y luto.
La escuela decayó terriblemente en ausencia de aquella mujer que sabía dirigir a la perfección una institución.
Bill de vez en cuando me buscaba, pero yo siempre me negaba y lo esquivaba. Era como un pequeño conejo huyendo… un conejo que pretendía ser un león colocando una falsa melena, pero… por más que se escudara, siempre lo perseguiría ese hambriento lobo…
Aunque tuviera que correr, o incluso lastimarlo, siempre lograba zafarme de sus brazos y continuar con mi camino… tal y como lo planeaba hacer el resto de mi existencia.
Si por casualidad nos cruzábamos, yo lo hacía con la mirada baja, aunque sabía que Bill se quedaba parado y contemplaba como alejaba de él, dándole de lleno la espalda, alejando mi difuminada sombra, que se desvanecía en los rústicos pasillos.
Supongo que de alguna manera estaba entendiendo la lección… o eso pretendía, pues aún no me buscaba directamente… quizás me “molestaba” durante su clase, pero nunca de una manera grotesca… siempre educado, refinado y dulce como tan solo el lo es… lo odiaba.
Aborrecía esa cruel y hermosa sonrisa, aborrecía esas largas y manipuladoras manos, que cuando me tocaban, me derretía simplemente.
Tenía que buscar alguna de forma de olvidar a ese gran amor que poco a poco me destruía, que poco a poco me hacía una llaga tan profunda como la muerte en carne propia.
- - - - - - - -
De alguna manera vine a dar al invernadero de la escuela vecina.
La verdad es que es mucho más elegante que la nuestra… no digo que mi instituto no lo sea, pero los hombres son más dichosos, puesto que aparte de que es mucho más amplia y cuenta con más salones especializados, es más refinada y sofisticada.
El aroma del ambiente era fresco… olía a flores reciñen regadas con agua, a naturaleza viva, a verde.
Acababa de terminar mi clase de cocina, iba saliendo con unas galletas mal hechas envueltas en una servilleta, cuando me topé con James, quien amablemente me invitó a este lugar.
Su plática era muy interesante, nada cansada.
Sabía mucho sobre botánica, sobre ese amplio reino llamado “Plantae”.
Nos mirábamos frente a frente, sin parar un instante de reír. Era tan ameno estar a su lado, que de los minutos brotaron alas, y despegaron, yéndose volando.
De pronto se hizo un silencio incómodo.
La luz clara se colaba por el cristal, dándonos un tono rosa… brillaba.
-Dianne… ¿Qué harás este fin de semana? –Preguntó llevándose una galleta a la boca, sin despegar su vista de mi-
-Pues… estar en mi colegio… no creo hacer gran cosa –Bajé la mirada. El día siguiente sería domingo… día libre-
-Entonces… ¿te gustaría entrar definitivamente a Schkeuditz? Estamos a las afueras… ¿te gustaría salir… al centro?
Su propuesto hizo que me congelara. Como si me hubieran puesto en modo de “pausa”… no tenía palabras.
Era una cita. Era lógico… y… era lo que necesitaba realmente en esos momentos. Distracción, algo nuevo que experimentar… no dudaría en dar una respuesta positiva.
-Ah… -fingí duda- ¿A dónde iremos realmente? Me refiero a que… ¿iremos a contemplar aparadores o… a un parque?
-A ambas –rió complacido- yo creo que si nos darán permiso, pero… ¿y tú? ¿realmente quieres ir?
-Bueno… está bien, James… gracias por todo… -Reí amablemente… poniendo mi fé en él-
Era la manera más burda de salir de mis problemas… entrando a nuevos.
Si mi padre se enterara de las locuras que estoy cometiendo… supongo que… me regañaría… pero… ¿quién es el para llamarme la atención? Supongo que ya no me quiere… con aquella nueva familia que trae… yo ya no le hago falta.
Aquella noche tomé uno de los cigarrillos de Mila… ojalá y no descubran que estoy fumando.
No, la verdad es que solo lo absorbí dos veces… desde que tengo memoria soy alérgica al tabaco. Tosí una y otra vez haciendo ruidos escandalosos, hasta caer al suelo derramando lágrimas…
Era tan desgraciada, y pretendía ser tan alegre… pero ni yo me la creía.
Una gran depresión inundaba mi corazón, absorbiéndolo, consumiéndolo hasta dejarlo tan seco como una pasa. Tenía ganas de arrancar mis cabellos… la ansiedad me arrastraba por la oscuridad… lloraba desesperadamente, secaba mis lágrimas y al salir el sol… era una alumna ordinaria.
Ya debía dejar de quejarme… si me tocó vivir todo esto, quizás sea por que… me porté muy mal alguna vez sin saberlo, o… a lo mejor me espera la felicidad… que desde hace 2 años no conozco… ¡JAJA! La mayoría de mi vida he sido feliz… entonces… ¿por qué dos malditos años se hacen una eternidad?
- - - - - - - - - - - -
A la mañana siguiente, después de bajar a desayunar, abrí mi clóset, buscando algo bueno qué portar en mi cita de consolación.
El negro es muy macabro para la primera vez, así que… opté por ponerme una blusa blanca, y encima un suéter color rosa.
Los tejanos más viejos que tenía, me podían servir… no debería juzgarme, debería tratarme y tomarme con delicadeza… por lo tanto, la envoltura o máscara, no importaban mucho, aun que de esto dependiera su impresión.
Me miré al espejo de frente… quizás había adelgazado un poco… quizás debería cubrir mis ojeras con un poco de maquillaje.
Tomé un poco de polvo blanco como mi tez y lo esparcí suavemente bajo mis cansados ojos.
Mis pestañas poco a poco las hice más grandes, y di un tono rosa pálido, ayudándome con los maquillajes de mi compañera de habitación.
Un pequeño brillo delineó mis labios, y una flor blanca dio vida a mi maltratado cabello.
Parecía una muñeca rota… maltratada de tanto jugar con ella.
Escuché a lo lejos unos pasos de madera que se acercaban poco a poco.
No me molesté si quiera en revisar quién era. Bajé la mirada para arreglar el tocador, cuando sentí unos duros brazos que rodeaban mi cintura, como distorsionadas ramas que me arrastraban a lo más hondo de un bosque en penumbra…

continuara.....

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Anuncio :/

Hola chicas, ¿como estàn? Ya se que ya han de estar hartas de mis excusas y pretextos, tienen mucha razòn,  y me disculpo de verdad... pero ultimamente se me hace imposible escribir, incluso en fines de semana, me veo muy ocupada con trabajos y cosas de la escuela.... quiero hacer la ùltima... peticiòn o, màs bien...anuncio, quiero pedirles su constante chequeo en la pag y prometo seguir publicando hasta el final de este fic..... no se si seguir despuès de este, pero mientras tanto, agradezco de todo corazòn y paciencia y les pido que me tengan una pizquita màs, por favor..... prometo no desepcionarlas con la historia, espero que me comprendan. Desde ahora en adelante, solo subirè capitulos aun que me tarde, ya no entradas como esta.
Las quiero mucho, comenten por favor.... besos, bye!

sábado, 27 de agosto de 2011

Capitulo 11 Vete de mi vida

¡Hola! ¿Como están? Yo con HARTA tarea -___________- lamento no haber publicado antes como había prometido, pero... agradezco bastante todos los comentarios :) ARIGATO! Me he emocionado bastante n.n Espero que les guste este cap a pesar de que lo escribí mega rápido -____- quizás no te guste mucho, Adrianne :/ quiero saber tu opinion :) No te preocupes, Francis..... Bill encontrara el camino "correcto" (no completamente correcto, pero va a progresar :)) pero para llegar a eso debe pasar por un camino turbulento..... nuevamente muchas gracias. Disfrútenlo, bye!

Capitulo 11 Vete de mi vida

Dianne´s POV (Point of View)

Las frías lágrimas acariciaban lentamente mis mejillas, causando ardor al contacto… acababa de acontecer algo terrible, algo que quizás, tan sólo quizás en mi interior ya presentía, pero siempre me negaba a aceptar que quizás sucedería.
Me sentía terrible, me sentía sucia… sucia por haber estado varias veces en los brazos de esa bestia… ¿qué digo bestia? En los brazos del mismo Luzbel…
Tan sólo con recordar esa discusión me dolía, me dolía haber pronunciado esas palabras… pero no me arrepentía.
- - - - - - Flashback- - - - - -
En ese entonces ya me había recuperado. No tenía ni la menor idea de qué me ocurría… pero la enfermera me dijo que fue un bajón de presión debido a ingerir tan pocos alimentos.
Era cierto, últimamente no me daba mucha hambre, debido a un ligero stress.
Me encontraba dispuesta a salir de la enfermería, cuando Bill legó corriendo y gritando y… sospechoso.
Sus palabras literalmente fueron: “¡Señorita! ¡Señorita! He ido a ver a la Directora Hoffman, su esposo acababa de salir, y esperé a que ella se tranquilizara por que acababan de discutir, afuera de la oficina, pero cuando entré no me contestaba ni nada, revisé su pulso y no se mueve, está helada, señorita, ¿La puede revisar? Estoy muy espantado, por favor” Se veía histérico, como loco, hacía ademanes exagerados y traía un color rojo intenso en su piel…
Mis ojos inmediatamente amenazaron con salirse de sus órbitas, mientras comenzaba a perder el equilibrio nuevamente.
La señora directora… ¿no tiene pulso? Eso significa que… ¿está muerta? Y Bill… ¿Asustado? ¿Desde cuándo Bill le tiene miedo a un cadáver o a una persona desmayada? Él ha tratado con muchas personas “inconscientes” y… esa idea me aterra.
Mi ceño se frunció inmediatamente y una holeada de confusión y miedo recorrió todo mi cuerpo.
La enfermera salió corriendo al lado de Bill, quien pronto llamó a la policía e hizo un tremendo escándalo en la escuela, pues la mujer si había fallecido.
El alboroto era totalmente innecesario, pero según su lógica, era actuar “normal”, aun que para mí era “mentir como un profesional”.
- - - - - - - - - -
Eran aproximadamente las 7:00PM cuando me encontraba reflexionando sobre lo ocurrido.
El molesto escándalo de afuera me aturdía.
Lentamente, los chillidos agudos comenzaban a penetrar adentro de la habitación, haciendo volar las cortinas, acompañadas del helado viento.
El eco del aire retumbaba contra las paredes, quienes me susurraban en una culposa voz: “Él lo hizo”… “NO” contestaba mi débil alma contra esos susurros.
La puerta crujió al abrirse, y unos pasos de madera se escucharon adentro de mi cueva. Volteé lentamente y me topé con el sonriente Bill, quien me miraba con ojos de… ¿ternura?
-Dianne… -Suspiró mi nombre mientras se hincaba a acariciarme, pues me encontraba recargada contra el armario, sentada en el suelo- ¿te encuentras bien?
-No es de tu incumbencia –Susurré cortantemente mientras esquivaba con cuidado sus caricias-
-¿Qué te sucede? –Preguntó mientras trataba de agarrarme-
-¿Qué me sucede? –Susurré por lo bajo.
-Si, cariño… ¿Qué tienes? ¿Salió todo bien?
-Esa es una pregunta que yo te debo hacer, Bill… ¿Salió todo bien?
-¿Respecto a qué?
-Respecto a tu nuevo crimen… -Volteé la cabeza a su lado y le miré directamente a los ojos.
Su gesto era de total impacto… quizás creía que era una estúpida y que jamás me daría cuenta de su tan tonta mentira…
-Dianne… yo… lo lamento –Se descaró completamente- necesitaba hacerlo, tu me dijiste que lo que te molestaba eran los obstáculos… ya hemos superado uno… -Interrumpí-
-¿Hemos? ¿HEMOS? ¿Te atreves a manchar mi nombre diciendo que NOSOTROS lo hemos superado? ¿Es que acaso yo fui cómplice?
-No, pero a ambos nos estorbaba…
-Te pedí un año… un solo maldito año… un año en el que te pudieras contener, en el que pudieras ser una persona normal, en el que me pudieras demostrar que me quieres y que lo que me dijiste aquella noche era cierto –Las lágrimas se comenzaron a desbordar de mis ojos- que era cierto que te arrepentías de todo lo malo que habías hecho, que me demostraras que después de todo, el pasado, pasado es… ¡Pero no! No puedes… no me puedes dar el placer de no tenerte miedo, de no pensar que en cualquier momento me puedes matar –Interrumpió-
-Amor… yo nunca te lastimaría…
-¡Pero a otras personas sí! ¡Y yo no quiero estar contigo si lastimas a alguien más! Lo admito, ¡Me das miedo! –Me puse de pie y retrocedí al imaginármelo cubierto de sangre… como solía hacerlo en el pasado, ahora… en el presente.
-Pero… no tienes por qué tener miedo, yo no te haré nada, yo te quiero, por favor entiéndeme…
-No, no te entiendo, no entiendo por qué todo debes solucionarlo con sangre, con violencia, con la muerte… ¿sabes qué han de estar sintiendo ahora mismo los hijos de esa pobre mujer, eh? Su mundo está destrozado, porque su mamá está muerta y acusan a su papá de asesino, cuando realmente fue otro tipo que lo hizo por… ¿cobarde? ¿Impaciente? O simplemente por… por… ¡PLACER! Ya no soporto esto, Bill… -Tomé aire y me relajé. Debía dejar fluir las palabras, debía ser fuerte y hacerle una propuesta no muy agradable para él, pero satisfactoria para mí- quiero que terminemos… esto es un adiós, Bill Kaulitz… ha sido un honor tenerte como algo más allá de amigos en estos últimos años… agradezco tu cariño y comprensión, pero… creo que es hora de que eso llegue a su fin –Aquellas palabras me brotaron más duras que el metal mismo, mientras le miraba a los ojos y lo decía lo más seria y recta posible.
-¿Qué? –Su mirada atónita y horrorizada me hizo dudar un poco.
-Lo que has oído… pido terminar nuestra relación, quiero que tomes tus cosas y te vayas, encuentres un trabajo, otra mujer y que me dejes continuar con mi vida… tengo derecho a ser feliz, y a tu lado no lo soy…
-Dianne… estás… estás… ¿corriéndome? –Las lágrimas por fin brotaron espontáneamente de sus ojos, cayendo lentamente hacia su chaqueta.
-Sí… y no nada más por hoy… si no por siempre –Le miré recta.
-No… esto no puede ser posible… tu… eres Dianne, y yo soy Bill, y, y… nos amamos… tu y yo somos los protagonistas, no, no, no… tu y yo no podemos terminar así como así, Dianne, dame otra oportunidad, no seas tan cruel conmigo…
-¿Y cómo te debo tratar? ¿Sumisa como siempre? Una nueva Dianne ha nacido hoy, una independiente, fuerte y correcta… ya me cansé de todos los problemas que he tenido por TU culpa, ya me cansé de tu crueldad y tus crímenes ¿quieres seguir matando? Hazlo donde yo no te vea, vete, lárgate a otra ciudad, pero no me sigas dando asco y lástima aquí parado… la puerta es muy ancha y cabes en ella, hazlo ahora antes de que llegue Mila y te vea… hasta nunca, Bill…
-¡NO! ¡TE AMO! ¡NO ME PUEDES HACER ESTO! –Se abalanzó contra mí para abrazarme, al tiempo que lo rechazaba con las manos- ya déjame en paz, no quiero volver a repetir el sermón, vete y déjame sola… no te quiero volver a ver. –Su alma lastimada, con esfuerzo asintió con la cabeza y contestó:
-Bueno… me iré por ahora, dejaré que te tranquilices, pero… recuérdalo, Dianne… eres mía y de nadie más, lo dice tu piel…
Esta vez el golpe había sido para mí. Era cierto… siempre sería suya, como una goma a la cual le escribes tu nombre.
Su sombra salió rápidamente, dejándome de nuevo tirada… como una muñeca de trapo, aunque esta vez la de mayor fortaleza había sido yo.


continuara......

domingo, 21 de agosto de 2011

Capitulo 10 El asesino dentro de mi

Hola, chicas... ¿Como están? Yo por fin les publico capitulo... mil y un disculpas por la tardanza, les juro que mi compu había reaccionado, pero luego se volvió a morir y arrrrrg ¬¬ les escribo desde la pc de mi madre... perdonen si me vuelvo a desaparecer y tardo, pero es que mañana regreso a clases... AGH! Pero prometo no cancelarla o interrumpirla... eso si lo prometo :) Mil gracias por su apoyo, son las mejores :,D espero que les guste el cap, yo me he divertido de lo lindo escribiendo este capitulo... gracias por todo. Cuidense, chao!!!!

Capitulo 10 El asesino dentro de mi

El tiempo pasó lentamente, llevándose con él los minutos, horas, días, semanas… ¿qué más da?
De vez en cuando me daba insomnio y me sentaba al borde de la ventana, tan sólo a pensar, pensar y pensar, mientras Mila estaba profundamente dormida.
Pensaba en mi padre y los problemas familiares… pensaba en Tom, en mi encuentro poco romántico e inesperado con otro muchacho, el cual me hacía dudar demasiado respecto a lo que hacía con mi otro pensamiento… Bill.
Éste último era el que más me preocupaba. Si bien a veces me trataba con delicadeza, con cariño… me susurraba palabras bonitas al oído y me daba besos y caricias, a veces lo desconocía, pues el asesino dentro de él brotaba con el más mínimo roce que me dieran otras personas.
Esa conducta sin duda era muy escandalosa, por lo cual estaba completamente SEGURA de que nos traería bastantes problemas en un futuro muy cercano, y a problemas no nada más me refiero a que la directora nos regañe y que nuestros compañeros nos tachen de malas personas, si no a problemas emocionales para mí y para él… esta relación no tenía nada de constructiva, al contrario, era destructiva, de modo que la pasión y el fuego nos consumía lentamente las entrañas.
Las lágrimas resbalaban por mis mejillas mientras recordaba el piano, los ángeles y tatuajes… quería volver al pasado, quería quedarme cómoda en mi casa jugando con mi padre en vez de buscar ropa, en vez de haber visto esa estúpida chamarra… se la hubiera dejado a él, después de todo era para hombre. Así me hubiera ahorrado mucho sufrimiento…

Bill´s POV (Point of view)

Aquella tarde el cielo estaba nublado, gris, casi como siempre…
Dianne se encontraba cortante conmigo y yo no tenía ni la menor idea de por qué… ella siempre ha sido de una mente compleja, ¿Ahora qué he hecho para enfadarla? ¿Por qué he hecho enojar a mi princesa? Pregunté millonea de veces hasta hartarla, de modo que pudo responder que esto estaba mal, que los obstáculos eran los que la molestaban, que el ambiente, sus problemas, todo.
Yo amablemente extendí mis alas hacia ella, protegiéndola de todo mal, sin saber que, quizás, el mal para ella… era yo…
Una muchacha alta de cabello cobrizo se dirigía hacia nosotros… su falda llegaba a arriba de la rodilla, y sonreía pícaramente.
-Profesor Benjamin, –Llamó mi atención- Dianne Gray, los llaman en la dirección…
-¿A nosotros? –Pregunté distraídamente-
-Sí, a ustedes DOS –Recalcó mirando a Dianne, quien con inocencia alzó la mirada, sintiéndose regañada, quizás ahogada-
-Bien, ahí vamos… -Asentí con la cabeza y tomé con delicadeza a mi compañera, quien con ojos nublados, comenzó a tropezar en el pasto, caminando torpemente- oh, vamos, Dianne… no creo que el regaño sea para tanto, cariño, hemos resistido más…esto es una tontería…
-Bill, me siento mal… -susurró mientras se agarraba la cabeza-
-¿Qué sientes, Dianne?
-Me duele mucho la cabeza, estoy débil, siento que me voy a caer –Sus palabras se interrumpieron por una fuerte arqueada, por la cual casi vomita a medio camino, ya subiendo las escaleras-
-A ver, tranquilízate, te voy a llevar a la enfermería y el que va a hablar con la directora soy yo, ¿Vale?
-No, Bill, por favor
-Estás muy mal –Dije caminando hacia la enfermería- así que aquí te quedas –La senté y llamé a la enfermera…
- - - - - -
¿Es que acaso no podrían ser más discretos? Bueno, yo no soy absolutamente nadie para hablar de discreción, pero estoy seguro de que si me peleara con mi mujer, no lo haría en la oficina de una escuela.
La directora se encontraba discutiendo a gritos con su esposo, de modo que podía oír a la perfección las razones de su desagradable encuentro.
Las sombras de ademanes exagerados se podían distinguir através del cristal de la puerta… quizás estén planeando divorciarse. Sería lo mejor para no hacer tanta escena.
Después de esperar 15 minutos, el hombre salió de un color rojo intenso en su piel, estresado y de mala cara.
Sin remordimiento alguno, azotó la puerta y exclamó “¡Qué bueno que te he sacado de mi vida!” haciendo una brutal y escandalosa salida… ¿De verdad yo soy así en mis arranques?
Simplemente negué con la cabeza y me paré penosamente en la puerta de la oficina de la señora, quien se encontraba frotándose las sienes, recapacitando lo ocurrido.
Lentamente alzó la mirada hasta toparse conmigo, hizo un gesto y preguntó:
-¿Qué se te ofrece, Benjamin?
-Disculpe mi imprudencia en un momento tan inadecuado como este, pero... me parece que me ha citado anteriormente y... decidí acudir a su llamado -Torcí la boca esperando una mala contestación.
-Ah, claro, claro, Benjamin, pasa... –Invitó cortésmente, al tiempo que yo me introduje en la sala y cerré con cuidado la puerta- Toma asiento –Indicó. Yo asentí obedientemente y me senté en frente de ella, observándola directamente a los ojos.
-¿Me puedo quitar la chamarra? -Pregunté acalorado.
-Ah, claro, claro, quítatela... -Retiré lentamente a mi querida amiga de mis brazos y me acomodé en el asiento.
-Listo, ahora sí, ¿me puede decir qué quería platicar conmigo?
-Quería hablarte sobre un tema muy delicado, pero para eso necesito a Dianne también con nosotros… ¿Dónde está esa muchachita?
-Se ha sentido muy mal, así que está en la enfermería, quizás le bajó la presión o algo parecido, estuvo a punto de desmayarse –Curvé una delicada sonrisa, tratando de sonar lo más amable y educado posible.
-Bien, entonces tendré que hablar con cada uno por separado –Volvió a frotarse el rostro, mostrando total desagrado por mis palabras- pero bueno, comenzaré contigo, querido Benjamin –Hizo una pausa y volvió a hablar- quiero decirte que eres un excelente maestro, las chicas han venido a contarme lo buenas que son tus clases, lo apasionadas y entregadas que llegan a ser en repetidas ocasiones, y esto me da mucho gusto, pues dominas la materia y eso ayuda a las alumnas a aprender más rápido, te felicito… al parecer eres el maestro predilecto…
Ante tal comentario, no hice nada más que reír. Debo admitir que me halaga que muchas muchachitas se fijen más en mi físico que en la materia… realmente halaga, pues eso significa que soy guapo… ¿O acaso no?
-Y todo va a la perfección hasta que… -pensó metódicamente sus palabras- ¿Cómo te lo digo? Todo iba bien hasta que… te involucraste con una de las alumnas, Benjamin… no sé si la conoces desde antes, si estás jugando con ella, si la amas, o si es simplemente tu chica de una noche, no lo sé ni me interesa saberlo… pero lo que sí se es que estás causando varios conflictos entre el alumnado… estás dando un terrible ejemplo de inmoralidad, eres su maestro, y entre ambos hay mucha diferencia… ¿Por qué crees que tú te paras en frente de ellas? Es porque eres alguien superior, alguien preparado, alguien listo, alguien… intocable, alguien al que se le debe tener una palabra llamada RESPETO –Hizo énfasis en la última palabra.
Mi mirada se clavó en sus arrugados labios. Ese par de rendijas entrequebradas me lanzaban agujas una y otra vez, hiriendo absolutamente toda mi piel.
Sus palabras me quebraban, mientras más salían de su boca, más me opacaba, más me frustraba, más me molestaba…
¿Es que acaso trataba de prohibirme mi relación con Dianne?

“Eso es lo que me molesta… que lo nuestro esté prohibido. Que no podamos estar juntos”

Las palabras de mi amante retumbaron en mi cabeza, chocando contra las paredes de mi cráneo una y otra vez.


“Debo eliminar a cualquiera que se interponga entre los dos”


Aquellas voces angelicales hicieron eco dentro de mí.


“Debo obedecer a las voces”


La directora continuaba hablando y hablando, pero yo no entendía ninguna palabra. Sólo veía a su yugular.
La habitación quedó en silencio, al tiempo que yo me puse de pie y comencé a caminar lentamente, como una araña, hacia esa mujer.
Me senté descaradamente sobre el escritorio y la tomé de la barbilla, haciéndola mirarme a los ojos, seduciéndola lentamente.
-¿Cree que soy apuesto? –Pregunté curvando una sonrisa burlona, como la del Gato Risón, personaje de pesadilla, de Alicia en el País de las Maravillas.
-¿Qué? –Preguntó confundida ante mis palabras.
-Ha escuchado muy bien, Astrid, ¿Soy atractivo? ¿Le gusto? –Crucé las piernas provocativamente, haciendo sonrojar a la confundida mujer, quien con dudosa voz contestó:
-¿P-Pero qué dices, Benjamin? ¿Qué estás haciendo?
-Trato de averiguar si quisiera pasar la noche conmigo, usted sabe, -Acerqué peligrosamente mi rostro hacia el de ella- quisiera saber si no hay mucho espacio entre los dos… si puedo estar con usted –Comencé a acariciar delicadamente su cabello- quisiera saber si… le atraigo…
-Benjamin… -Susurró- eres un hombre muy atractivo, no lo voy a negar…
-Atracción, eh… ¿Qué sería capaz de hacer usted por atracción?
-Supongo que… dejar a mi marido –Rió-
-¿A si? Pues yo soy capaz de hacer cosas mucho más grandes, ¿le confieso algo? –Me acerqué a su oído para susurrar lentamente- yo soy capaz de ir más lejos, yo soy capaz de matar no nada más por atracción, sino por amor… y AMO con locura a Dianne, así que por favor, suplique por ir al cielo…
Su rostro cambió de leve placer a terror, e inmediatamente intentó gritar, pero silencié sus lamentos con mi mano estrangulando su garganta, tapando su respiración, asfixiándola sin piedad.
En medio de la violencia, su púrpura mano logró coger unas tijeras de metal que estaban en el escritorio, clavándomelas en el brazo.
Me aguanté las ganas de gritar y terminé con mi trabajo.
Su liviano cuerpo, ahora apagado por la muerte, quedó sentado en el escritorio, en su clásico sillón giratorio.
Pequeñas gotitas de sangre comenzaban a resbalar por mi brazo, las cuales inmediatamente limpié con papel. No debía dejar rastro alguno, ni siquiera una pequeña gota.
-Dianne… -susurré mientras sentía mi corazón arder- todo lo que hago por ti… -Guardé las tijeras en mi bolsillo- te amo tanto… -Me puse de nuevo la chamarra y salí corriendo haciendo un escándalo. Un escándalo falso, pues yo no he solo encontrado su cadáver, yo me he encargado de que lo sea…

continuara....


lunes, 15 de agosto de 2011

Esperen tantito nenas T__T

¡Hola! ¿Como están tokis-aliens? yo mega triste y preocupada por mi compu D: se me ha descompuesto y ahí tengo todos mis escritos T.T quería pedirles el rápido favor de que me esperen, pues en estos momentos ni siquiera he terminado de escribir el cap.. estoy muy apenada con ustedes, pero espero que me entiendan n.n además, les doy un pequeño adelanto del próximo cap: Se viene el primer asesinato ;3, peleas y corazones rotos D: estoy haciendo otra portada del fic y el blog va a quedar bonito :D se los aseguro ;D
Bueno, sin más por el momento que decir, me despido de ustedes con el tema durch den monsun, pues hoy es su cumple 6 n.n WOW qué rapido crecieron los twins O.O haha,,, las quiero mucho, mil gracias por estar ahí, su comprensión y sus bellos comentarios n.n
Cuidense mucho y la dinamica es como la vez anterior: me dejan una carita con un "ok" ¿Vale?
Sayonara!

jueves, 11 de agosto de 2011

Capitulo 9 Un brillante encuentro

¡Hallo! ¿Qué haciendo? n.n Ash, lógicamente leyendo -___-´  haha, no me hagan caso :3 ¡no saben el gusto que me dio recibir casi inmediatamente todos sus comentarios! n.n awwwww estoy tan happy :D (pero no borracha, eh ¬¬) hehe... veo que si les intrigó el final del cap enterior ;D bueno, pues quítense la intriga y descubran quién es el nuevo galán misterioso... espero que les guste el cap, cuidense mucho aliens, GRACIAS por todos sus buenos comentarios... Sayonara!
P.D. Lizzy! Me dio mucho gusto recibir tu comentario... este cap te lo dedico ;D haha ya sabes... ¿No? "La molécula" :DDD ¿Ya regresaste de Puebla? Anda, di que sí.. tengo MUCHO que contarte, háblame por fa... u.u estas vacaciones me haz abandonado D: mala ¬¬ T.T no sabes! He soñado como 10 veces con Pepu, Liz lo EXTRAÑO D: Me estoy volviendo loca, por fa, háblame TT____TT
P.D.2. Y ahora sí, como tu dices Adriana, en el baile: Personaje misterioso + Bill + Tom = Matanza segura :D haha... conste que ya les di un adelanto de lo que se viene más tarde ;3

Capitulo 9 Un brillante encuentro

Era el segundo día en este pueblo, en el que el sol brillaba, puesto que casi siempre era color gris.
El ambiente era fresco pero cálido a la vez. El viento soplaba y alborotaba nuestros cabellos.
-¿A dónde me llevas? –Pregunté a Mila mientras me jalaba de la mano. Ella me había dicho que sería una sorpresa, que debía descubrirlo yo misma, pero… no sabe que yo aborrezco las sorpresas.
-Ya te dije que te aguantes, ya casi llegamos…
-¿A dónde vamos? ¿A la escuela de hombres o qué?
-¿Cómo adivinaste? –Se detuvo y esbozó una gran sonrisa- es domingo, ¿No? Mientras no te saltes la barda todo está bien –Se dio la vuelta y continuó jalándome.
-Oye, no, no, yo no quiero conocer muchachos, Mila, tengo novio –Solté su mano.
-Oh, vamos… no quieres tener amigas mujeres, no quieres tener amigos hombres ¿Entonces qué? Me halaga mucho que a la única que ames sea a mí –Se señaló pretenciosamente- pero debes saber que en el baile no vas a poder bailar toda la noche con un maestro, Dianne… tienes que tener un chico de repuesto –guiñó el ojo- y debes apartarlo desde ahora...
-No, Mila, de verdad, prefiero quedarme parada en una esquina, pero por favor… me da pena…
-¿Ese es el problema?
-No, no, simplemente no quiero, por favor…
-Ah, entonces los cité a lo tonto, eh –Se llevó la mano a la cintura-
-¿Los citaste? –Hice un gesto no muy agradable.
-¡Claro! Y les hablé de ti, así que no puedes dejarlos plantados –Me volvió a tomar de la mano.
-Espera… ¿cuántos y quiénes son?
-Es mi pretendiente y sus amigos –Se veía emocionada por la palabra “pretendiente”
-¿Y como cuántos son?
-En total son cuatro, pero solo tres están disponibles para ti, ¿Vale?
-Ay, Mila creo que es mala idea…
-Ven, no tengas miedo, te van a caer súper bien…
Después de jalonearme un mucho poco más, por fín llegamos a la barda que separaba ambas escuelas.
Tragué saliva.
Mila se asomó impetuosamente y les hizo señas a 4 muchachos que estaban cerca, haciendo que vinieran hacia nosotras.
Me sentía patética, avergonzada… lenta.
Bajé la mirada y esperé a que me mencionaran o algo parecido.
¿Bill me estaría viendo? Esa terrible idea me hizo estremecer… ¿En qué estúpidos líos me meto por mi amiga urgida sociable?
Tanto me había compenetrado en mis pensamientos que ni siquiera noté que los muchachos ya estaban de nuestro lado, cruzando la barda.
-Ah, y ella es mi amiga Dianne… -Mila me jaló del brazo y me presentó hacia un chico pelinegro de camisa blanca. Por la forma en que ella lo veía (como ardilla enamorada) supuse que él era el dichoso pretendiente-
-Mucho gusto –Estrechamos las manos.
Fui saludándolos uno por uno. Brian, Mike, Eros y… James…
Ésta último me hizo sonrojar tan sólo con rozar su grande mano.
Era muy alto, de varonil y buena complexión. Su piel apiñonada brillaba a la luz del sol, tendiendo a ser casi dorada, como un brillante sol.
El cabello era relativamente largo, lo llevaba un poco antes del hombro, era castaño y un poco despeinado.
Su sonrisa era amplia y amigable, luciendo unos hermosos y bien cuidados dientes blancos, impecables, imposibles de manchar.
Sus ojos eran de un color otoño intenso, y su voz era suave, con una melodía muy particular.
Mi corazón comenzó a latir muy fuerte. Jamás había latido así por otra persona que no fuera Bill.
Ambos nos quedamos mirando, era algo así como… un flechazo.
-¿Hola? –Dijo Mila pasando su mano en medio de nuestras miradas, rompiendo el encanto y sonrojando nuestras mejillas.
rompiendo el encanto y sonrojando nuestras mejillas.
Todos nos sentamos a “platicar”.
Mientras Brian rodeaba a Mila con su brazo y los otros dos (Mike y Eros) planeaban salir una tarde, James y yo nos apartamos.
-Mucho gusto, Dianne –Volvió a sujetar mi mano- no me pude presentar por mí mismo, lo siento –Rió- soy James Himmel y es un honor conocerte…
-El gusto es mío, James –Estreché su mano- parece que eres el único educado por aquí –Reí-
-Eso parece, por eso los demás me dicen payaso –Rió a la par conmigo.
-No, no eres payaso, al contrario, caballero…
-Gracias por el cumplido, Dianne… eres de nuevo ingreso, ¿cierto?
-Sí, soy nueva por aquí…
-Ya veo, Mila nos estuvo contando maravillas sobre ti
-Ay, no… ¿Qué les dijo? Por que yo no tuve nada que ver, eh, ella intenta hacerme una persona sociable, pero… últimamente eso no va conmigo…
-¿Por qué no? Nos dijo que eras muy buena persona, respetuosa y penosa, veo que es cierto –Rió-
-Ammmm… algo así
-¿Algo así qué? –Escuché una voz más gruesa interrumpir nuestra conversación-
Alcé la mirada y me topé con Bill del otro lado de la barda, alzando una ceja y horrorizándose al verme con James.
-Bi-Benjamin… -Titubeé al mirarlo.
-Dianne… soy Benjamin, no Binjimin –Sonrió perversamente- ¿se puede saber qué hacen ustedes del lado de las mujeres?
-Oh, profe… qué pregunta –Rió el tal “Eros”- usted fue el que nos dio el ejemplo…
-¿Ejemplo? –De un brinco saltó la barda- no me lo recuerdes, Eros, me hace sentir… terrible… -Caminó sensualmente, casi imitando a un gato y me extendió la mano- ¿Romperías las reglas conmigo, Dianne? ¿Quieres ver la otra escuela? Hay un salón que te va a encantar…
Las palabras de Bill fueron completamente incómodas, si la situación lo era de por sí, imagínense lo terrible que era entonces.
Todos se me quedaron mirando, esperando una respuesta o algo similar. Esperaban que tomara su mano y saliera corriendo como loca con él, pero… no podía… ¿Es que acaso ya se había olvidado del pacto que habíamos hecho?
-Benjamin… no me gusta romper las reglas… no gracias –Bajé la vista y me negué a su mano, cosa que fue fatal para él.
-Esperen un segundo –interrumpió (afortunadamente) uno de ellos- ¿Ustedes dos se conocen desde antes? Hablan con mucha confianza…
Bill y yo nos miramos con cara de “¿Qué les decimos?”, pero la suya pronto cambió a una risa burlona y pronunció:
-Sí, hace tiempo fue mi novia, y actualmente –Volteó a ver a James- lo sigue siendo, así que si me disculpan –Se puso de cuclillas y se acercó peligrosamente a mi- me la llevaré impetuosamente conmigo
Simplemente sentí como mi cuerpo levitó entre sus brazos y me llevó con él.
-No, Bill, bájame, bájame, te lo ordeno, Bill Kaulitz –Comencé a jalonearme mientras se brincaba la barda conmigo-
-Oye, soy Benjamin Black –Rió-
-Bueno, Benjamin, prometimos NO hacer escenas y tú, y tú… me estás cargando en la escuela de hombres, ¡SÚELTAME! –Me tiré de sus brazos y hincada al suelo- ¿Sabes las vergüenzas que hago contigo?
-¿Sabes por qué te hice hacer esta vergüenza?
-¿Por qué?
-Por los ojos con los que mirabas a ese tipo, eh, ni te atrevas a hablarle de nuevo, Dianne, por que si no…
-¿Por qué si no QUÉ?
-Me veré obligado a separarlos de una horrible manera –Afirmó-
La expresión en su mirada me hizo temblar de miedo. Jamás había vuelto a ver ese rencor en su mirada como aquella noche que fui arrojada contra un piano por él… ¡fui arrojada contra un piano por él! ¿Qué clase de masoquismo es éste?
-Oh, Dianne, ¿vas a llorar? No, no, perdóname, no quería asustarte tanto –besó suavemente mis labios- de hecho, quería enseñarte un salón hermoso de esta escuela… te traerá bonitos recuerdos, anda, sé que no soy el más ortodoxo, pero por favor… ven conmigo…
Nuevamente, esos sentimientos de repulsión hacia Ink Angel comenzaron a abrirme los ojos… era impresionante cómo en segundos podía echarme a perder el día, lo quiero mucho, pero… de esta forma no puedo continuar, no con un asesino dentro de él…

continuara...

domingo, 7 de agosto de 2011

Capitulo 8 Vergonzosamente descubiertos

¡Hola! ¿Cómo están, chicas? Yo entuciasmada por haber terminado un cap más xD oh... si supieran qué trabajo me han costado -_____- pero bueno... espero que les guste :D mil gracias por sus comentarios, me han el día :,D las quiero mucho. Besos, bye!
P.D. Cap corto, aparentemente insignificante... APARENTEMENTE! Después de este cap se vienen 3 consecuancias ;3 (y por cierto... no son buenas)
P.D.2. Mil disculpas por dejar la misma canción... no se que tiene el mixpod que no acepta las canciones ¬¬ ustedes pongan la canción que gusten.. mil disculpas u.u

Capitulo 8 Vergonzosamente descubiertos

Lentamente, me comencé a transportar a aquella gran sala de cortinas rojas.
Una mansión hermosa, habitada por un solo ente, un ángel, el cual no me imagino manteniendo en buen estado todo ese lugar.
Lentamente, mis ropas de algodón rosado se fueron convirtiendo en aquel vestido tan bello, color dorado como el sol que ocupé aquella noche tan mágica, en ese baile tan erótico.
Las ropas de mi querido se fueron haciendo de gala, recogiendo lentamente sus cabellos en una coleta que adornaba su espalda.
Éramos algo así como la Bella y la Bestia Romeo y Julieta. Juntos y enamorados.
Miré aquellos ojos tan oscuros y me ví perdida en ellos, en el reflejo de la luna que se colaba por la ventana.
Cada paso, cada vuelta que dábamos en el cuarto, cada golpe con las camas era un sueño… era como estarse elevando poco a poco por los aires, era volar muy alto e inmediatamente caer en plumas y algodón.
Bill me recostó en la cama y trepó a mi cintura, acariciando levemente mi cabello.
-¿Sabías que fue muy incómodo tener que hacerlo en silencio? -Soltó una carcajada mientras me daba un beso-
-Dímelo a mí… estaba a punto de explotar y no debía hacer ni un ruido.
Tomé su mano y lo acerqué más a mí. Necesitaba tenerlo cerca, tenerlo de nuevo.
-¿Estas seguro de que hacerlo dos días seguidos no hace daño?
-¡Haha! Me haces reír, por supuesto que no hace daño… es más, ¿Sabías que es uno de los ejercicios mas completos?
-Bueno, entonces… tómame ahora mismo…
El asintió y comencé a despojar mis vestiduras.
El calor comenzó a aumentar, sus enormes manos recorrían todo mi cuerpo, mientras relamía mi cuello.
Un sabor dulce empalagoso inundó mi boca, junto con el gozo y la euforia.
Lentamente, comencé a recorrer con la punta de mis dedos su columna vertebral, acariciando cada costilla, cada parte de su esqueleto, incluyendo sus alas, que poco a poco se comenzaban a abrir, abrazándome y nublando mi vista.
Su lengua recorrió mi boca, embarrando miel en el beso, me sentía tan feliz… la música era tan suave, tan dulce que…

Mila apagó el radio.

Inmediatamente, fue como si nos hubiéramos dado toques eléctricos, cada quien se hizo a un lado.
Con las sábanas tapé inmediatamente mi desnudez y me topé con el rostro molesto de mi compañera.
-Benjamin… ¿Me harías el favor de retirarte ahora mismo? –Pidió en tono autoritario-
Bill me miró sorprendido y yo asentí con la cabeza. Un silencio incómodo se hizo entre los 3.
-Sí, me parece que es lo mejor… -Colocó rápidamente su camisa en su lugar y delicadamente salió por la puerta.
-¡Benjamin! ¡Espera! –Gritó Mila- ¡La directora está…
Los ojos se me abrieron como dos enormes platos.
Una voz gruesa de mujer se escuchaba en los pasillos preguntando “¿Qué haces aquí?”
Mila me miraba seria, diciendo con la mirada “¿No piensas vestirte?”, a lo cual asentí y me volví a poner mi camiseta y mi pantalón sutilmente, mientras mi amiga volvía a poner su cojín en la cama y comenzaba a meterse en ella.
-¿Qué sucedió? –Me atreví a romper el hielo-
-Nos descubrieron y regañaron… la directora últimamente anda vigilando…
-Ah… -Susurré- parece que…
-¿Y tú? ¿Qué pasó aquí?
-B-Benjamin… me hizo una visita… -susurré-
-Sí y veo que te fue muy bien… -soltó una carcajada- creo que ya los descubrieron por mi culpa…
-Tarde o temprano iba a pasar –me mordí las uñas- ¡qué vergüenza, Mila! ¿Ahora que va a pasar?
-Se supone que Benjamin está hospedado en los dormitorios de hombres, ¿No?
-Si –Asentí-
-Entonces… qué mal le va a ir –Dijo frotándose los ojos-
-¡Mila! Estoy preocupada, ¡Qué situación tan embarazosa!
- - - - - - - - - -
Aquel episodio había sido completamente vergonzoso… pobre Mila… eso de encontrarnos en plena acción… ugh, fue patético, y peor aún… El ángel de tinta regañado por meterse en territorio de mujeres… ¿Qué clase de situación es esa?
En fin, era viernes y cumplía ya 2 semanas de haber ingresado… ¿en tan poco tiempo habían ocurrido tantas cosas? Era imposible de creer.
-¿En qué tanto piensas, Dianne? –Mila pasó cariñosamente su brazo por mis hombros mientras caminábamos por el pasto-
-Nada, en realidad nada… -Bajé la mirada-
-¿Ya haz enviado tus cartas?
-Sí, mandé ambas –Reí- espero que lleguen a tiempo
-¡Claro que llegan! Bueno, cuando menos, cada vez que se mandan las invitaciones para los bailes llegan al segundo día
-¿Bailes? ¿Aquí… se organizan bailes?
-¡Claro! Y ambas escuelas participan –Comenzó a brincar de emoción- vienen absolutamente TODOS los muchachos de la escuela vecina, vestidos de ¡TRAJE! ¿Acaso no es magnífico? Es muy emocionante bailar con ellos…
-¿Tu ya lo haz hecho alguna vez?
-¡Claro! Son muy gentiles y románticos, saben como tratarnos… -Suspiró-
-Ya veo… y… se usan vestidos, ¿Verdad?
-¡Lógico! Nuestros padres nos lo compran, o lo que es mejor, nos dan permiso de salir a comprarlos –Me tomó de los hombros y comenzó a agitarme frenéticamente, mientras gritaba otras cosas que no logré comprender.
Mi mente comenzó a viajar al elegante baile.
Bill se vería raro, pero con el cabello recogido, sin maquillaje y de traje sería… un príncipe.
Si tan solo fuera alumno y no maestro… todo cambiaría.
- - - - - -
Viernes y sábado transcurrieron a la perfección.
Bill y yo llegamos al acuerdo de jamás volver a utilizar una puerta para vernos, más bien serían… ventanas. ¡Qué fortuna que mi piso es el segundo!
En ese entonces todo transcurría bien, hasta que llegó el domingo y… lo conocí.

continuara....

miércoles, 3 de agosto de 2011

Capitulo 7 Tinta y hojas blancas

¡Hola! ¿Como están? Yo aquí apurada, terminando de escribir el cap n.n me alegro mucho de que les haya gustado el cap anterior... haha, nunca había llegado a tantas reacciones O.O ¡MIL GRACIAS! DANKE! Se les agradece n.n Espero sin más que les guste el cap... está un poquito aburrido, pero interesante ;3 xD... espero y sea de su agrado :) saludos, Bye!
P.D. Adriana! GOMENE!!!!! Soy una BAKAAAAAAA una idiota, imbésil TwT no te avisé D: perdóname, estoy TOTALMENTE perdida TwwwwT prometo que no volverá a pasar, ¿Vale? Mil disculpas nuevamente.... Ah! Y si la recomiendas será algo muy lindo de tu parte n.n tqm :D

Capitulo 7 Tinta y hojas blancas

Lentamente comencé a abrir el sobre de la carta.
Era de noche.
Mila se encontraba oyendo un viejo radio que tenía escondido bajo su colchón, (Al parecer tenían hasta prohibido un poco de música) mientras yo leía detenidamente ambas cartas, lista con papel y tinta para responder.
La carta de mi papá había sido redactada el viernes, y llegó precisamente hoy por la mañana. Decía lo siguiente:

Querida hija:

¿Cómo va tu estancia en tu nuevo colegio? Discúlpame por escribir inmediatamente la presente, pero es que no resistía comunicarme contigo.
Y, bueno, platícame, ¿Haz encontrado nuevas amigas? Vamos, di que sí… no tienes una mejor amiga desde hace mucho tiempo, me gustaría que encontraras una. Recuerda lo que te dije: Sé amable y social, ¿Está bien?
Diviértete en la escuela… hay muchos talleres y libros, ¿No? Siempre te ha gustado leer, aprovecha y aviéntate casi todos los libros de la biblioteca, ¿Harías eso por mí? Estoy orgulloso de ti, hija, se que ha sido difícil ingresar, pero te aseguro que todo saldrá bien. Te lo prometo.
Pasando a otro tema… quisiera contarte algo.
Desde hace 4 meses he estado saliendo con una hermosa mujer. Sí, no me quiero imaginar que cara haz puesto al leer esto, se que haz de estar horrorizada, pero déjame explicarte, lamento no habértelo contado antes, y también disculpa mi cobardía de decírtelo en una carta, pero es que de frente… no lo soportaría.
Su nombre es Isabel, es divorciada y madre de una pequeña niña de 9 años. Es muy gentil, suave y buena conmigo… fue mi salvación en medio de tan terrible problema, Dianne, compréndeme…
He decidido que se va a mudar a nuestra casa junto con su hija, por supuesto, pero… quería pedir tu opinión… ¿Qué te parece? Apuesto a que sería una excelente figura materna para ti, espero que la conozcas en la fiesta de Navidad, ¿Vale? Nuevamente discúlpame por lo rápido e inoportuno de la noticia, pero las cosas son así. Tu haz aguantado mucho, sé que podrás con esto.
Espero ansiosamente tu respuesta, por favor sé gentil en tus palabras aunque en realidad me quieras arrancar la cabeza.
Te quiero hija, no lo olvides.


                                                      Atte: Aaron Gray, tu padre que te extraña


¿Qué tipo de padre se atreve a contar semejante noticia a su hija de forma tan descarada? Esa mujer dormirá… ¿En el espacio que ocupaba mamá? ¿Qué tan bajo ha caído  mi padre, El oficial Gray?
¿No se ha puesto a pensar en que ya no va a ser tan sólo una boca más a la cuál alimentar? ¡Ahora van a ser tres! ¿Dónde rayos la conoció? ¿Por qué se enamoró de ella? En primer lugar… ¿De verdad está enamorado? Por que entonces ya tendría con qué reprocharle cada vez que me recordara lo de Bill.
Tomé una hoja blanca y la recargué contra el libro de historia.
Tomé un lapicero negro y comencé a redactar la carta de regreso.
Él ha dicho que no sea ruda en decirle sus cosas, entonces… tendré que ser refinada, mas no tolerante.
Las palabras surgieron inmediatamente hasta dejar repleta la hoja, casi completamente negra.
A pesar de que la pesada noticia me había hecho estremecer, no causó en mí un huracán… nada me importaba en estos momentos, mas que esa linda sonrisa perversa que adornaba la boca de mi querido. No dejaba de pensar en él, es más, sentía que mi “papi” y yo estábamos a mano.
De buen humor continué leyendo la segunda carta. Ésta había llegado el miércoles, y había sido redactada el lunes.


Amiga Dianne:

Espero que la persona que esté leyendo esta carta seas realmente tú.
La otra tarde me encontré con tu papá y le pregunté por ti, el respondió que te habías mudado a Schekeuditz, debido a tu nuevo instituto.
No te he visto desde hace mucho tiempo… quisiera pasar un buen rato contigo, quizás un domingo que no tengas nada que hacer podríamos salir al cine… ¿Te parece? Espero que estés mucho mejor, quisiera hablar contigo en persona para que me lo contaras todo, claro, solo si gustas.
Quiero que sepas que cuentas conmigo y que deseo que nos mantengamos en contacto. Una buena amiga como tú vale mucho la pena.
Nunca pierdas la esperanza, recuerda que estoy a tu lado.

Atte: Tom

P.D. Si es usted otra persona, lo lamento mucho, no me quedó clara la dirección, disculpe la molestia.


Tomy, Tomy, Tomy… como siempre tan despistado.
Como dice en la carta: un buen amigo como él vale mucho la pena, y por eso, responderé a su llamado.

Querido Tom:

No te angusties más, la carta si me ha llegado. Me alegro mucho de recibir tus palabras, créeme que estoy muy emocionada por volverte a ver… ¿Qué día podemos quedar? Ya sabes, como tu lo haz dicho… podríamos salir como amigos.
Tengo algo muy importante qué contarte, pero es un secreto, ¿Vale? Como tú lo haz dicho antes, preferiría que fuera en persona.
Gracias por acordarte de mí, de no olvidarme. Mil gracias Tom, eres genial. Lamento lo corto de la carta, pero tengo mucho sueño, estoy a punto de dormirme.
Te mando muchos saludos.

Atte: Dianne


-¿Por qué esa cara de felicidad? –Preguntó Mila con una sonrisa burlona en su rostro-
-Ah, nada… recibí la carta de un viejo amigo, eso nada más… -Bajé la mirada y comencé a doblar las cartas-
-Qué bien, Dianne… oye, pero… ¿Te puedo preguntar algo? –Cuestionó misteriosamente-
-Claro, lo que quieras… lo que depende es mi respuesta –Reí-
-¿Quieres venir conmigo a una pijamada con las demás chicas? Anda, di que sí… no me gustaría dejarte sola.
-No creo caerles bien a tus amigas, no te preocupes, yo me quedo sola, no hay problema…
-Dianne, vamos –Me tomó del brazo- te vas a divertir, no somos tan serias, hacemos cosas irreverentes –Soltó una carcajada- lo único que hay que vigilar es que no se den cuenta las demás, por que por lo envidiosas que son, nos acusan y nos castigan, la última vez limpiamos los baños… y fue asqueroso –Hizo un gesto de asco-
-Ammmm… no, nunca me ha gustado limpiar baños, Mila, ve tú…
-¿De verdad? ¿No te molestas?
-Para nada, anda y ve…
-Bueno… -Tomó su almohada- entonces nos vemos mañana –Se despidió tiernamente con la mano y salió a escondidas de la puerta, dejando el radio apagado junto a la lámpara-
Lo tomé con cuidado y oprimí el botoncito de “on”, haciendo que inmediatamente captara la estación que Mila escuchaba hace poco.
Música romántica.
Coloqué el radio debajo de mi almohada y me recosté encima de él, pegando mi oído a sus bocinitas.
Las baladas lentamente me arrullaba, haciendo caer todo mi pesa sobre la cama, dejando ir todo el stress y preocupaciones de casa…
¿Qué estará haciendo ahora mismo mi padre? ¿Estará con mi madrastra la Señora Isabel? ¿Cómo se llamará la pequeña de 9 años? Tenía curiosidad.
¿Y Tom? ¿Tendrá novia o aún será soltero? Quizás ya haya encontrado a alguien con quien estar, me gustaría saberlo, me gustaría conocerla.
-¿Te han dejado sola? –Una voz masculina interrumpió mis pensamientos-
-Bill… -Me enderecé de volada en la cama, refregándome los ojos para despertar, pues casi me quedaba dormida-
-¿Te han dejado plantada oyendo baladas de quinta?
-¿Tu que crees? –Reí sarcástica-
-Bien, entonces aprovechemos y hagamos algo que nos gusta mucho –Se acercó a mí y extendió su oscura mano- ¿Bailarías conmigo, Dianne?

continuara...

sábado, 30 de julio de 2011

Capitulo 6 Disfruta y calla

¡Hallo! ¿Cómo están, chicas? Yo MUY apenada por lo de la antreda anterior TT____TT espero que les guste este cap, por que me exprimí el cerebro para hacerlo D: de verdad que no tengo mucha inspiración, pero hice mi mayor esfuerzo n.nU MIL Y UN GRACIAS por su apoyo y comprensión, chicas... ustedes son las mejores lectoras que una escritora de fanfics puede tener :,D ARIGATO! n.n y no se preocupen, no dejaré de escribir hasta que termine el fic ;3
Sin más que decir, me despido alegeremente de ustedes. Las quiero, Chao!
P.D. Jum.. veo que ya adivinaron sobre los multiples problemas que van a pasar Dianne y Bill por su relación alumna-maestro :/
P.D.2. Liz.... en caso de que tu leas esto... bueno, te advierto que en el cap hay sex :3 si gustas, no lo leas...

Capitulo 6 Disfruta y calla

¿Cuál es el escondite perfecto cuando de huir de un asesino se trata? Esa es la pregunta que en este instante debería hacerme realmente, si estuviera en mis 5 sentidos. Debería aterrorizarme, gritar, y rezar por que no me encontrara, escuchando sus fríos pasos, escondida debajo de la cama.
¿Cuál es el escondite perfecto para no ser descubierta amando a un asesino? Esa era más bien mi loca duda.
Detrás de un arbusto en el jardín, quizás.
-¿Y bien? ¿De qué tanto querías hablar? –Susurré, acomodándome entre las ramas, de modo que no se me enterraran. Lo admito… era incómodo.
-No lo sé… tu fuiste la que me citó –Rió sarcásticamente- pero me gustaría saber por qué rayos aceptaste venir a este lugar… es patético verte con uniforme estudiando con monjas, ¿Sabes?
-Y también es patético como falsificas tu identidad tan sólo para dar clases en un colegio de monjas –Me defendí- pero es curioso que hagas esto sólo por mí… -Hice la vista de lado, con las mejillas ruborizadas-
-Tú sabes que soy capaz de cruzar 1000 océanos sólo por ti… -Recargó cariñosamente su cabeza en mi hombro.
Con cuidado comencé a acariciar las hebras de hilo negro que caían sobre sus hombros. El cariño con el que me abrazaba, hacía que mi corazón se encogiera.
-¿Sabes que lo que hacemos está mal? –Pregunté haciendo la voz más delgada.
-Sí, lo se… pero en realidad me vale un comino, yo sólo quiero estar a tu lado, y en este medio va a ser difícil…
-¿A qué te refieres?
-A que hagas caso a mi petición, Dianne… huye conmigo…
Aquellas palabras me hicieron estremecer. Definitivamente era imposible… no podía traicionar a mi padre de esa manera, aun que ya lo había hecho antes…
No fui a rehabilitación en vano… no pienso exponerme tanto como la vez pasada, pero sí vivir un romance con él, quisiera quedarme a su lado, pero no de esa forma.
-No puedo –Respondí firme- cuando menos no por ahora…
-¿Entonces cuándo? ¿Cuándo podremos estar juntos? ¿Cuando podremos ser libres? –Comenzó a alzar la voz, de forma que tapé cuidadosamente su boca con la mano.
-Mira… si termino mis estudios aquí, me iré directo a la universidad… ahí podríamos ser libres, es tan sólo un año… ¿Podrías resistir?
-Pero tú misma lo haz dicho, mierda, ¡soy tu maestro! ¿En qué lío me he metido ahora? Te tengo que ver clandestinamente…
-Siempre nos hemos visto a escondidas –Reí- bueno, no siempre, pero desde que me enteré de tu secreto… -Me callé. Ese era otro punto en contra de nuestra relación… ¿Qué hay del pasado?
-Olvida eso… ya quedó estancado, juro jamás volverlo a hacer, Dianne, me siento sucio, tan arrepentido y condenado que muchas veces preferiría el suicidio…
-¿Pero qué cosas dices? -Negué con la cabeza- para eso me tienes a mí…
-¿Para que me mates? –Rió del terrible humor negro que acababa de brotar de sus palabras.
-¡No! Para nada… estoy aquí para cuidarte y hacerte buena persona… para hacerte un ángel de verdad…
-¿Lo dices por que tu eres uno?
-No, no lo soy… pero te aseguro que tengo alas –reí abrazándolo tiernamente-
-Dianne… sólo quiero estar contigo…
-Estás conmigo –Aseguré cálidamente- sólo resiste un año, ¿Vale? Todo va a salir bien, todo saldrá bien…
Esa suave sensación que había perdido hace meses, comenzaba a retornar en forma de lágrimas cristalinas que rozaban sus pálidas mejillas. Nos abrazamos con más intensidad. Necesitaba de él, de su calidez y afecto.
Es el único que en verdad me ha amado, ¿Saben?, No puedo dejarlo ir…
- - - - - - - - - - - -
La noche cayó muy pronto… el velo nocturno inundó el cielo con estrellas, el viento soplaba y los grillos no dejaban de cantar.
Por primera vez en este pueblo, comenzaba a hacer calor. La habitación estaba tan, pero tan cálida que Mila decidió dejar abierta la ventana, dejando que el viento se colara.
La cama era tan suave, que no tardé en hundirme en ella, como si del mar se tratara, y ahogarme en ella, cayendo en un profundo sueño…


Un par de frías manos de hielo comenzaron a acariciar mis pies, escabulléndose bajo mis cobijas… dulcemente, recorrieron mis firmes y transparentes uñas, mientras comenzaba a sentir una larga cabellera rozar la planta del pie…
La cama se comenzó a inclinar, como si otro peso cayera sobre ella.
Las frías manos apresaron mis tobillos, como dos esposas que me encadenaban al colchón. Que no me soltarían durante toda la noche.
Una nariz y una lengua, comenzaron a recorrer lentamente mis piernas, besándolas y saboreándolas, como si del más exquisito dulce se trataran. Lamidas suaves comenzaron a alzar mi camisón, despojándome la ropa, poco a poco.
En ese entonces, la respiración se me comenzó a agitar, al igual que el pulso y el cosquilleo.
Un sudor frío recorrió mi espalda, al sentir una lengua lamer… mi entrepierna.
Quería gemir, soltar gritos de placer, pero no podía. No debía.
Abrí los ojos, y después de toparme con el techo, rectifiqué que Mila estuviera durmiendo. De fortuna, estaba volteada del otro lado, no podría verme, pero si escucharme…
Me mordí el labio casi hasta sangrar, impidiendo que sonido alguno brotara de mi boca, ahogando los gemidos, por sus besos en mi ombligo y un travieso dedo penetrando.
Sus manos se empezaron a colar sobre mis pechos, mi rostro, mi cabello, mientras besaba con cuidado mi corazón, haciendo un chupete en él.
-Bill… -Musité ligeramente, lo suficiente como para que tan solo él lo notara.
-Shhhhhhhhhhhhhh –Puso un dedo en mi boca- te propongo jugar un juego… -Susurró lentamente hacía mi oído. Su frío aliento me hizo estremecer, hundiéndome más en mi almohada.
-¿Q-Qué quieres j-jugar?
-Jugaremos un juego llamado “Disfruta y calla” –Lamió lentamente el lóbulo de mi oreja- y la regla principal es que, por más placer que llegues a sentir, no debes hacer ni un solo sonido, ¿Vale?
-S-Si –Asentí retirando con cuidado su playera, desnudando su fuerte torso, aquel que brillaba como plata a la luz de la luna.
Su boca volvió a chocar con la mía, obteniendo un beso húmedo y apasionado.
No dejaba de rasguñar su espalda, de frotar su cabello, mientras lentamente comenzaba a embestirme.
Comenzaba a jadear, a querer pegar de gritos al sentirlo tan adentro de mí, quería arrancar todos mis cabellos, pero me conformaba con tomarlo fuerte de los hombros.
Sus mordiscos en mi cuello causaban un agudo dolor placentero.
Nuestros corazones rozaban, uniéndose en una danza erótica, entrelazándose, deseando permanecer tan sólo juntos, una vez más...
- - - - - - - - -
El día poco a poco comenzaba. Estaba muy adormilada, recordando las maravillas de la noche anterior. Calculaba que eran las 5:30AM, el despertador sonaría, y con él despertaría Mila… ¡Mila!.
Abrí de golpe los ojos y me topé sola y desnuda en la cama. Bill de fortuna se había ido, y digo fortuna por que… ¿Qué reacción tendría mi compañera de vernos juntos?
Tomé mis vestiduras y me las volví a colocar, aun que de nada sirviera, pues tomaría una ducha.
- - - - - - - - - -
Las clases habían transcurrido normalmente, solo que esta ocasión… no había puesto la suficiente atención, mostrándome completamente despistada.
Mila comenzaba a notar mi inusual alegría y entusiasmo, y sabía lógicamente a qué se debía, pero lo disimulaba.
-¿Y bien? ¿Qué propones hacer? –Dijo Mila alegre, queriendo pasar tiempo conmigo-
-Ammmmmmmm podríamos… podríamos…
-¡Revisar el correo!
-¿El correo? ¡Cierto! Mi papá me ha de haber enviado algunas cartas…
-¿Vamos?
-Vale, pues…
Ambas nos pusimos de pie y caminamos hacia unos pequeños lockers donde depositaban las cartas.
-Veamos, yo… -Abrí el pequeño casillero- tengo dos cartas.
-¿De verdad? ¿De quienes son?
-Ammmmmmmmm… -leí el remitente de la primera carta- una es de mi papá, y la otra es de… -Totalmente asombrada, leí las amables palabras:

Para: Dianne Gray
De: Tom Kaulitz

Tom aún no me ha olvidado.

continuara...