sábado, 14 de enero de 2012

Capitulo 19 Efímera rabia

¡Hola! ¿Como estan? Yo muy muy enferma... y gracias a eso me he puesto a escribir y aqui esta nuevo capitulo... agradezco de corazon sus comentarios... espero que les guste. Bye!
P.D. Cap corto UwU

Capitulo 19 Efímera rabia

Bill´s POV (Point of view)

Las calles de Schkeuditz vacías y solitarias.
La pequeña brisa transparente empapaba mi chamarra, de la cual se desprendían gotitas, resbalaban y caían directamente a la tierra.
Era año nuevo, y como era de esperarse, me encontraba completamente herido y abandonado en la calle, como un perro al que han pateado y sacado de su cálido hogar.
Aquella que velaba por mi la he perdido, simplemente perdido.
Siempre que recordaba la sangre, los gritos y gemidos me daban ganas de arrancarme el cuello, de mutilarme yo mismo, de hacerme sufrir.
¿Pero que sufrimiento puede ser peor que la pérdida de quien amas? Eso me carbonizaba y revolvía las entrañas.
Las lágrimas comenzaron a escurrir de mis nublados ojos, caían como copos de nieve desesperadamente. Una holeada de depresión tornó a gris mi pecho y decidí buscar algún bar en el cual perderme… en el cual hacer el ridículo y llorar como niña pequeña.
Cuando entré, el lugar estaba casi vacío, habría tan sólo 10 personas y todas estaban reunidas en una mesa. Reían y bebían.
Yo me acerqué a la barra y pedí descaradamente una botella.
Su contenido era de un dorado intenso, atractivo, alegre y dulcemente embriagante, psicodélico tan solo a la vista.
Bebí, bebí, bebí y bebí hasta perderme completamente, hasta llorar en la madera, hasta que todos me vieran extrañados.
El alcohol en mi lengua ardía, picaba, quemaba. El frío sudor escurría por debajo de mi cabellera y me hacía temblar. Me sentía enfermo, quizás cogería un resfriado.
Resignado, cuando dieron las 11:00PM, pagué la cuenta y salí completamente mareado… esa cosa si que estaba fuerte.
Recorrí casi toda la ciudad a pie, viendo aquellos panoramas oscuros y fúnebres de casas abandonadas, y otros muy alegres de niños jugando a esa hora de la noche, de risas y ansias por el nuevo año.
Yo nunca había celebrado en mi vida… simplemente me aplastaba frente al piano y veía los fuegos artificiales por la ventana, pensando en mi falsa felicidad en medio de mi locura.
Caminar semi-ebrio por la calle era enfermizo, pero era lo único que podía hacer… ¿en dónde podría refugiarme?
Hubo un calle especial… ésta era especialmente oscura, no como las demás.
Había escuchado que por ahí los asaltantes se reunían y pobre de aquel que se cruzara en su camino. Los hombres eran golpeados y las mujeres, si bonitas eran, su destino era la violación.
Por eso nadie se atrevía a cruzarla de noche.
Troné la boca y caminé decidido hacia ese lugar… ese sería un atajo para llegar al hotel mas cercano y así poder dormir.
Los faros apagados, la leve lluvia… parecía cuento de terror.
Casi al llegar a la mitad del camino, me encontré con el primero (y único) asaltante por ahí. Era corpulento, alto y casi calvo… me daba nauseas.
-¡Oye, tu! ¿A dónde vas tan relajado? –Se acercó hacia mí-
Yo le ignoré por completo y continué mi camino, pasándome de largo en frente de su cara.
-¡Te he hablado! –Me detuvo- y quiero que me des todo el dinero que llevas o te mueres –Sacó una filosa navaja-
Como si yo me sorprendiera ante esas boberías.
Le miré directamente (se notaba que estaba ebrio) y pronuncié:
-¿Crees que me das miedo? ¿De casualidad sabes quien soy? Yo soy INK ANGEL, ¿Me entiendes? Soy INK ANGEL y tu deberías tenerme miedo, estúpido marica, ¿crees que no se usar una navaja? ¿crees que nací ayer? Además, ¿crees que traigo dine… -No me dejó terminar mi ridículo discurso, cuando me tomó la muñeca, arrancó mi reloj, y no conforme con eso, me dio un puñetazo en la cara, con el cual caí directamente al asfalto-
El golpe fue duro… golpe directo a la nariz.
-¡JAJA! ¿Y tu eres Ink Angel? ¡No me digas! Eres ridículo –comenzó a registrar mis bolsillos-
-¿Crees que soy ridículo? –Susurré entorpecido por el golpe-
-Pues digamos que pareces niña, amigo –Soltó una carcajada-
-¿Realmente crees eso? ¿Crees que soy una niña? Pues me defenderé como una… -Lancé una patada a sus bajos-
Lanzó maldiciones al aire. Me puse de pie, y acomodando mis anillos ahora el turno era mío y le volaría los dientes… mas bien, se los volé…
Un chorrito de sangre comenzó a escurrir de su boca.
Me cogió de los hombros, pero yo me escabullí, dando un golpe mas cuando el no lo esperaba al ojo derecho.
El tipo mareado y sin visión, dejó caer su navaja, la cual tomé y con esta corté su pierna, cayendo al suelo por la herida.
Lo acomodé en el suelo y quité mi reloj de sus manos.
¿Y si continuaba con esto para desquitarme?
Lo había decidido.

Ya arriba de el, comencé a darle uno, y otro y otro puñetazo hasta deformarle la cara, gritando e implorando mi desgracia.
Sangré, la saliva se me escurrió como perro rabioso y volví a llorar de desesperación, desahogando mi ira contra el ingenuo sujeto que no supo con quien se metió.
Pegué una y otra vez contra su pecho y murmuré… “Ya no seas malo, Bill, por favor… este rencor es el que te ha hecho perder todo, ya deja a este tipo y vete, deja de hacer estupideces en vez de progresar”.
Me puse de pie y limpié todos los líquidos que empapaban mi rostro… baba, sudor, lágrimas y sangre. Suspiré y continué mi camino con un leve pesar en la espalda.
Llegué al hotel, y me encerré en la habitación.
La verdad si traía dinero, había planeado ya esta noche.
Me recosté y vi el techo… las 12 campanadas comenzaron a sonar y mi corazón se encogió como si algo malo estuviera pasando.
Fruncí el ceño y me pregunté “¿Qué carajos estaba haciendo recostado dándome por vencido?” “¿Por qué iba a dejar vencerme tan fácilmente?” “¿Es que otro estorbo que nos impide estar juntos es James?”
A pesar de que me molestaba mi impotencia, me metí debajo de las sábanas y me acomodé sobre la almohada… tenía que hacer algo, no me podía quedar así, pero no sabía qué hacer…

continuara...

domingo, 1 de enero de 2012

Capitulo 18 Un feliz año nuevo

¡Hola! ¿Como estan? Bueno... la verdad es que no se ni como comenzar...
Antes que nada quisiera desearles un feliz año nuevo aun que ya este terminando el 1 de enero.. sin embargo, espero que esas metas que se hayan propuesto las logren en este año 2012.. ¡Animo chicas! La vida continua y hay que luchar con ella, ¿vale? Y bueno, se que no tengo perdon de Dios por tardar tanto en publicar este capitulo, y se que siempre vengo con las clasicas excusas de que "estuve ocupada" o "no tenia inspiracion" pero es la verdad. Últimamente el angel de tinta me esta costando trabajo... por que por las que no lo saben, estoy trabajando en otro proyecto (otro fic) el cual ya he iniciado en otra pagina.
No es de Tokio Hotel.... pero si se animan a leerlo, agreguenme a face y las atiquetare cada vez que lo publique, ¿ok? Es de vampiros, yaoi y.... es simplemente extraño! Su titulo es Requiem... si les da curiosidad, me lo pueden decir.
Quiero agradecer bastante sus comentarios... son los que me dan la energía de continuar con esto, quizás un poco lento, pero continúo.
Las quiero mucho, y bueno, este capitulo se desarrolla en año nuevo, se podría deecir que esto "paso ayer"... creo que mejor fecha para publicarlo imposible.
Ya no alargo mas esto y aquí les presento un nuevo capitulo.

Capitulo 18 Un feliz año nuevo

Eran aproximadamente las 9:00PM.
La casa olía exquisito; debo admitir que Isabel es excelente cocinera, nos lo demostró en Navidad y ahora en año nuevo.
Podía distinguir pequeños panes rellenos de queso, pavo al horno y una sopa sustanciosa, pero agradable al paladar.
Me encontraba recostada en el sofá observando el árbol navideño todavía puesto. Esferas de colores colgaban de sus ramas, luces brillantes lo rodeaban y algunas figuritas de animalitos con gorrito de Santa Claus estaban mal recargadas sobre él.
Simplemente adorable.
De las ventanas colgaban foquitos de color dorado y daban vida a la calle.
La emoción del año nuevo se sentía en el ambiente… la noche era fresca, viva y una gran satisfacción me llenaba el corazón.
Tenía poco tiempo que no lo veía… tenía muy poco que había rozado sus manos, que había bailado con él y… lo extrañaba.
Bajé la mirada y comencé a acariciar los dobleces de mi playera… imaginando que era el cabello de Bill (aun que en nada se parecía) y no quería despertar de ese trance.
En un momento tan melancólico el rencor se olvidaba y entonces venía el anhelo… el anhelo de volver a estar a su lado.
Sabía que lo que hacía estaba mal, que si mi padre se enterara de lo ocurrido me mandaría a estudiar para monja, pero era como fantasear solamente… era como una alcohólica que soñaba con tomar estando en rehabilitación.
Era algo prohibido, una fantasía y nada mas.
Estada hundida en mis pensamientos, cuando el impacto de Pam al sentarse en el sillón de golpe me hizo rebotar.
-¡Pamela! –Reí-
-Lo siento, Dianne, no era mi intención hacerte volar –Marcó una amplia sonrisa en sus labios-
-Huele sabroso, ¿verdad?
-Si… mi mamá hace comida muy rica ¡ya quiero probarla!
-Bien, pero debes ser paciente…
-¡Vengan, ya está la cena! –Llamó mi madrastra-
Pamela salió corriendo con una sonrisa inocente pero estúpida en los labios y llegó al comedor antes que nadie.
Yo simplemente sonreí y caminé hacia la mesa.
Ya estando los 4 en la mesa, cenamos y reímos viendo las ocurrencias de un programa de TV y contando anécdotas.
Lo clásico.
Observé el comportamiento de mi hermanita.
Comía alegre, reía, pero poco a poco su energía se fue agotando.
A mis “padres” no parecía importarles mucho… “seguro ella tenía sueño, estaba llena y ¡que importa! Sigamos coqueteando para terminar en la cama”. Seguro ese era su razonamiento.
La manera en que se le quedaba mirando al plato me daba a entender que se sentía mal.
-Pamela… -Mis palabras interrumpieron la plática de los adultos- ¿te sientes bien?
Ella negó con la cabeza.
-Pamy, ¿qué tienes? –Su mamá se puso de pie-
-No puedo respirar bien –Se quejó tocándose el pecho-
-Ay no, no, Aaron, creo que es su asma –La mujer lo vio con pánico-
-¡Pues vamos al hospital! ¡Dianne, corre por tu chaqueta y vámonos!
Yo asentí con la cabeza, un tanto nerviosa y corrí a mi habitación por un abrigo, me lo puse y salimos con la niña a emergencias.
- - - - - - -
Me encontraba una vez mas en ese mismo hospital… esas nubladas paredes blancas que encerraban gran parte de mi tragedia.
Miraba el suelo como siempre y me preguntaba… “¿Es que acaso Isabel no tenía algún plan de prevención antes de que esto pasara?”. Quizás la idea de buena madre que tenía de ella era errónea… quizás tan sólo era despistada.
Exhalé y me recargué contra el respaldo del asiento.
A lo lejos pude distinguir una sobra conocida… venía de la cafetería del hospital con una bebida en la mano; era una persona distraída pero dulce, quien vacilaba en sus pasos… quizás estaba mareado.
-James… -susurré por lo bajo y enfoqué la vista para reconocerlo-
Me puse de pie y caminé cautelosamente hacia él.
-¿Dianne?
-¡James! –Corrí y lo abracé cálidamente-
-Oh, Dianne, que grata sorpresa –titubeó nervioso- pero… ¿qué haces aquí? ¿Estás bien?
-Si, si James, yo estoy bien –me retiré de sus brazos- es que mi hermanita se puso mal… y tu sabes, en plena cena de año nuevo tuvimos que venir…
-Qué mala suerte…
-¿Y tú como estás? ¿Cómo está tu abuelo?
-Se siente un poco mejor, gracias por preguntar… ahora mismo está durmiendo así que baje por un poco de agua para refrescarme –rió-
-Casi son las 12:00 y ambos estamos en un hospital… ¿frustrante, no?
-Bastante –afirmó- pero… ¿te gustaría salir un momento?
Yo asentí con la cabeza y olvidé el regaño que me esperaría por irme en un momento inadecuado como este.
Ambos salimos a la intemperie… las calles estaban desiertas, el asfalto húmedo y resbaloso y un ligero aroma a pólvora se colaba por mi nariz.
-Y ahora… ¿Qué hora es? –Pregunté notando que James traía reloj-
-Faltan… exactamente 4 minutos con 38 segundos para que entre el nuevo año…
-¡Vaya! Jamás creí que pasaría este año de esta forma –solté una carcajada-
-¿A qué te refieres con “esta manera”?
-A que en la calle… sin mi familia… solo con un amigo… preocupada a la fuerza por alguien… pero sobre todo… -Alcé la mirada y vi la clara luna, recordándome mi lenta agonía interna-
-¿Sobre todo qué?
-Pensaba… -susurré aún con la mirada en alto- en decir que libre, pero… no lo soy…
-¿Libre de qué? ¿De… Benjamin?
-Exacto –derramé una lágrima- no me he podido deshacer de él… al parecer cada día lo necesito más, pero a la vez lo repudio, ¿qué tipo de situación es ésta? –Volteé violentamente a verlo y dejé que las demás lágrimas se derramaran-
Él, tranquilamente secó mis lágrimas y me abrazó.
Yo me deshice en sus brazos… deseaba y extrañaba tanto que fueran los de Bill… ¡Carajo que amaba a Bill! Y dejarlo me estaba haciendo añicos.
-Escucha –me tomó de la barbilla- yo no voy a dejar que nada te pase… y ese es uno de mis propósitos de año nuevo –pausó un momento para verme fijamente- que me quieras…
-¿Uh? –Sabía se refería pero… aun así me confundía-
-Prometo lograr que olvides a Benjamin conmigo… que me ames y podamos vivir felices juntos –Me tomó de la cintura y se acercó peligrosamente a mi-
-J-James… esto es… extraño –Mi voz se hizo diminuta hasta casi susurrar-
-¿Por qué extraño? No temas al cambio, el sólo te ha hecho daño… ven conmigo y ya déjalo así… por favor… -Me miró nuevamente a los ojos-
Su propuesta me incomodaba, si, pero esto era lo que había estado buscando todo ese tiempo… seducir a James y entonces poderme olvidar así de Bill, ¡pero claro! Estaría utilizando a James y eso no es justo.
Sus ojos, su boca y su cabello eran adorables… y más en un paisaje tan romántico como en el que nos encontrábamos.
El cerró sus ojos poco a poco al mismo tiempo que yo.
Nuestros labios rozaron en el momento en el que las 12 campanadas comenzaron a sonar.
El beso se volvió dulce, suave, al igual que James.
Fuegos artificiales comenzaron a elevarse al cielo, y tronaron en diversos colores vivos.
Ahora nuestro beso sabía a pólvora… un poco amargo por así decirlo…
Era un momento tan confuso para mi que me dejé llevar.
Dejé que la noche nos envolviera e hiciera su magia…
Todo estaba bien pero me preguntaba:

¿Qué estaría haciendo Bill en ese momento?

continuara...